lunes, noviembre 5

La sirenita Lili - Lectura Comprensiva


Lectura y Comprensión. Es un texto pensado para niños de Infantil y primeros años de Primaria.

Nuestra propuesta es que los papás le lean el cuento y, para asegurarnos que lo entiendan, te proponemos que visualicés juntos el vídeo.

Cuento:
 


la-sirenita-lili-lectura-comprensivaEn un bello lugar repleto de fantásticos arrecifes de coral, coloreadas flores marinas y preciosos peces vivía la sirenita Lili. Era una jovencita rubia, risueña, revoltosa, inquieta, traviesa, curiosa y un poco mentirosa.

La sirenita Lili tenía como entretenimiento principal contar a todos los que la querían escuchar falsas historias, infundadas experiencias y absurdas aventuras que sólo estaban en su imaginación.

Lili era feliz, se divertía inventando bromas, ideando trampas y creando sucesos y seres ficticios. Todos los habitantes de ese maravilloso lugar sabían de la imaginación desbordante de Lili y su afición a inventar y, por eso, desde hace ya mucho tiempo, nadie, absolutamente nadie hacía caso a la sirenita Lili y sus aventuras.

A Lili le gustaba explorar, imaginar y engañar. Hubo un día que la sirenita dijo:

- He visto un enorme y feo pez que nadaba felozmente hacía nuestras corales, con mi hermosa cola lo he despistado y he conseguido que cambie de camino pero hay que estar alerta porque puede volver.

Todos los habitantes estuvieron durante días pendientes del horizonte, esperando asustados la llegado de tan terrible pez hasta que al cabo de unas semanas, la sirenita Lili, riéndose a carcajadas, confesó que no existía tal animal.

Otro día Lili apareció con golpes, heridas y lágrimas en los ojos.

- Me ha atacado un coral. Un coral rojizo, muy raro, del arrecife número 12. Me acerqué mucho a él para observar su belleza desde cerca y me atacó.

El pueblo entero, armado de palos, se fue hacia el arrecife 12 donde sólo encontraron unas algas verdes y malolientes mientras la sirenita se reía sin parar orgullosa de su engaño.

En otra ocasión la sirenita aseguró haber visto sirenas más allá de los límites permitidos para los habitantes del lugar, la asamblea de los mayores se reunió para averiguar quién se había saltado las normas. Tras días y días de pesquisas, la sirenita, con risa burlona, confesó que no había visto nunca a nadie por aquellos lugares.

Y así una y otra vez, la sirenita Lili mentía, inventaba y hacía que todos se enfadaran con ella y, poco a poco, dejaran de creerla.

Llegó un momento que la sirenita Lili se aburría, nadie le hacía caso, ni reían sus pesadas bromas, ni le creían sus andanzas. Por eso, desesperada y desanimada decidió saltarse los límites prohibidos y experimentar cosas nuevas.

Nadó, nadó y nadó sin rumbo y desganada, sólo con la intención de alejarse un poco de aquel lugar. De pronto, se encontró con algo sensacional, completamente nuevo y diferente a cuanto había visto, oído u olido en toda su vida. Existía un lugar que no tenía agua, que era sólo arena, con unos monstruos enormes de muchos ojos y unos seres que no tenían cola sino dos cosas colgando de su cintura. Además, no nadaban por el agua sino se desplazaban moviendo esas cosas una delante y otra detrás. Los escuchaba hablar, reírse, los había de muchas edades y parecían divertirse.

La sirenita no se atrevía a acercarse más, no se quería arriesgar a que esos seres la vieran y la cogieran. Entonces decidió volver a su pueblo y contárselo a todo el mundo para que la acompañaran y lo vieran con sus propios ojos.

Nadó rápido, tan rápido como pudo y llegó casi sin aliento, asustada, sorprendida y confundida hasta la asamblea de los mayores. Cuando la sirenita Lili contó lo que había visto, nadie la creyó. Todos la ignoraban y le daban de lado.

- Creedme, es cierto, esta vez es cierto. Debéis de verlo con vuestros propios ojos - insistía llorosa la sirenita Lili - No miento, esta vez es verdad. Son seres muy extraños, se mueven raro, no tienen cola, no viven en el agua, y salen y entran de un monstruo alto con muchos ojos. Venid a verlos, por favor, dadme una oportunidad. Creedme, creedme - suplicaba la sirenita - No volveré a mentir ni engañar nunca más.

Pero nadie le hacía caso, todos estaban cansados de tantas y tantas mentiras como les había hecho creer la sirenita.

Lili estaba desesperada, quería que todos vieran lo que había descubierto pero no sabía qué podía hacer para que la creyeran. Tanto mentir le había pasado factura. Esta vez, aunque la sirenita decía la verdad, nunca nadie la creyó.

Ella no sabía qué eran aquellos seres, tú sí lo sabes. Aquellos seres que había visto la sirenita Lili eran personas, se estaban bañando y jugando en la playa y, lo que Lili llamaba monstruo de muchos ojos eran edificios. Pero como se había pasado la vida mintiendo ahora nadie de su pueblo la creía y, por eso, jamás pudo conseguir que nadie saliera con ella a la superficie y los viera.

¿Hemos aprendido algo con esta historia? La sirenita Lili, desde luego, ha aprendido la lección. Te propongo, ahora, que con este vídeo compruebes si te ha quedado claro el cuento.




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