viernes, octubre 26

El Autobús de los sueños

Nuestra propuesta es que los papás le lean el cuento y hagan con ellos unos ejercicios de imaginación. 

el-autobus-de-los-sueñosCuento


Ángel estaba sentado en las escaleras de la entrada de su casa esperando a su mamá. Ángel estaba un poco preocupado. Ángel no quería hacer nada. No quería jugar, no quería salir, no quería comer, nada, no quería nada. Por fin llego su mamá.



- Ángel, cariño, ¿que haces ahí sentado? - dijo su mamá.

- Esperarte, es que no quiero hacer nada – contestó algo triste Ángel.

- ¿Estás malito? ¿ Te encuentras mal? ¿ Te duele algo? - insistió su mamá.

Ángel negó con la cabeza, no se sentía mal simplemente no quería hacer nada. Su mamá le miró con cariño, se sentó en el sofá, lo sentó en sus piernas y le dijo:

- Lo que te pasa es que te has bajado del autobús de los sueños.

- ¿Autobús de los sueños? - replicó Ángel sorprendido - ¿Qué autobús?

- El autobús de los sueños - le explicó su mamá- es un autobús donde viajan todas los sueños y fantasías. En cada asiento hay una ilusión distinta.

Ángel abrió muchos los ojos fascinado. Encantado con la idea imaginó perfectamente lo que habría en cada uno de las butacas, cada una de un color y rodeado de luces, estrellas, lunas y soles. 

Ángel imaginó todo tipo de sueños, algunos sencillos como jugar en el parque, estar más tiempo con sus papás, compartir juguetes con sus amigos, saltar en los charcos o pasear por la calle de noche. Otros sueños menos fáciles como tener un hermanito, seguir siempre con la misma seño, ir a la casa de Papá Noel en verano o tocar las nubes con las manos.

- Todos los niños tienen un asiento reservado en el autobús de los sueños, aunque hay algunos que nunca se pueden subir, otros aunque están dentro no se sientan, otros no se deciden por una butaca y otros, como te ha pasado a ti, se bajan sin darse cuenta - siguió su mama - Por eso, lo que hay que hacer es estar atentos a nuestro alrededor para así elegir el asiento del sueño que quieras y conseguir que esos deseos se cumplan.

Ángel con una enorme sonrisa que iluminaba toda su cara, cerró fuerte sus ojos para sentirse dentro del autobús de los sueños y, después de un ratito pensando, decidió en que asiento se quería sentar ese día. Estar con su mamá y recibir mimos, esa era su butaca de hoy, su ilusión de hoy. ¿Y mañana?... Ya mañana elegirá otra nueva silla en el autobús de los sueños puesto que cada día, cada momento, se puede seguir soñando.

Después de leer el cuento, escúchale sus sueños y deseos, que te diga en que asiento del autobús se sentaría.

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