jueves, enero 11

El camino de vuelta de los Reyes Magos - Matemáticas

Matemáticas. Es un texto pensado para niños de Infantil y primeros años de Primaria.

Nuestra propuesta es que los papás les lean el cuento y visualicéis juntos el vídeo para hacer, con vuestros hijos, unos ejercicios de matemáticas.

Cuento

el-camino-de-vuelta-de-los-reyes-magos-matematicasSiempre que se habla de nosotros se piensa en nuestra llegada. Hay canciones que hablan de nuestra llegada, los niños celebran y esperan ansiosos que lleguemos, en los Portales de Belén se representa nuestra llegada...pero, y de la vuelta, de nuestro regreso a casa...¿alguien piensa en ello?


Pues hoy nosotros os lo vamos a contar. ¿Cómo?¿Qué quienes somos? Ah, claro, jajaja, que no nos hemos presentado. Pues somos Gaspar, Baltasar y yo soy Melchor. ¿Nos recuerdas? Eso es, somos los tres Reyes Magos.


Queremos compartir con vosotros nuestra aventura, nuestro regreso a casa y lo que nos ha pasado.



Los camellos estaban un poco cansados, la noche del reparto de regalos había sido larga y fría y, por eso, decidimos utilizar nuestros poderes para regresar más rápido. Gaspar dijo las palabras mágicas e inmediatamente los tres nos encontramos a pocos kilómetros de casa, ya en el desierto.



De pronto, mi camello se puso muy nervioso, empezó a saltar y girar y salió corriendo. Gaspar y Baltasar me siguieron hasta que los animales pararon dentro de una montaña de arena. Miramos a nuestro alrededor sorprendidos y desorientados. Estábamos en un lugar oscuro, frío y de extraño olor. Había muchos niños, todos vestían de negro y estaban tristes, muy tristes.



Como había poca luz, Baltasar sacó de su turbante un gran linterna para iluminarnos. Miramos asombrados todo lo que nos rodeaba, casa negras, cielo negro, suelo negro, y niños muchos niños, todos vestidos de negro y tristes muy tristes. Nosotros, con todos los lugares que hemos visitado, nunca jamás habíamos visto ninguno así. Allí nadie reía, ni saltaba, ni jugaba…



Nos acercamos a uno de los niños y le dijimos:



- Hola, ¿cómo te llamas?



- ¿Yo?, no lo sé, no tengo nombre, aquí nadie tiene nombre.



- ¿No tenéis nombre? ¿Y entonces cómo os llama vuestra mamá a comer o vuestro papá para recoger los juguetes o vuestros amigos cuando quieren que vayáis a jugar?



- ¿Mamá, papá, juguetes? No sé que son esas cosas, aquí no hay nada de eso.



Los tres nos quedamos sin palabras. Nosotros veníamos de estar toda una noche repartiendo regalos para todos los niños y, resulta, que estos ni siquiera tenían un nombre, un papá o una mamá.



Cuando pasado unos minutos Gaspar recuperó la voz dijo:



- Baltasar, Melchor, tenemos que hacer algo. Tenemos que utilizar nuestra magia para que estos niños tengan un regalo.



- Me parece muy buena idea - dijo Baltasar.



- A ver niños, poneros en cola, una detrás de otro, y venid a pedirnos cada uno lo que queráis, lo que más os guste, queremos dejaros un regalo, igual que hemos hecho con los demás niños del mundo, para que estéis contentos y felices.



Cuando se acercó la primera niña dijo:



- Hola, yo no se quién sois, ¿qué es un regalo?



- Un regalo - dijo Gaspar - es algo que te apetece mucho tener y que nosotros, como somos los Reyes Magos, te daremos como muestra de cariño y como premio por ser una niña tan buena.



- Claro, nos puedes pedir, cualquier cosa, lo que más te guste, somos los Reyes Magos, podemos regalarte lo que quieras - dijo Baltasar.



La niña reflexionó un poco y dijo:



- Quiero una familia para todos los niños que hay aquí.



Los tres Reyes nos miramos sorprendidos, la niña no había pedido una muñeca, ni una bicicleta, ni un puzzle...Pero hicimos nuestra magia y de inmediato todos los niños y niñas tenían una familia.



El siguiente niño de la cola dijo:



- Quiero un nombre para cada uno de los niños que hay aquí.



De inmediato le concedimos el deseo.



- Quiero - dijo la siguiente niña de la cola - que podamos ver el sol, el cielo, la luna y las estrellas.



De nuevo, los tres, con nuestra magia, abrimos la oscura montaña para que entrara la luz.



- Quiero, quiero - dijo el siguiente niño - quiero...pues ya no se que más pedir, tengo familia, tengo un nombre que me distingue de los demás y tengo la naturaleza. Ya no hay nada más que se pueda pedir.



Aquellos niños y niñas sonreían sin parar, saltaban y bailaban al son de una música que sólo se oía en sus corazones. Nosotros, Gaspar, Baltasar y yo, seguimos nuestra camino contentos de que, ahora sí, todos los niños habían recibido su regalo.

Te apetece ahora jugar un poco con los Reyes Magos y las matemáticas, pues mira este vídeo:



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