miércoles, diciembre 20

La Leona Doro - Grafomotricidad

Lectura y Comprensión. Es un texto pensado para niños de Infantil y primeros años de Primaria.


Nuestra propuesta es que los papás le lean el cuento y hagan con ellos unos ejercicios de grafomotricidad para ayudar a la leona Doro.
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Cuento

La leona Doro, era una preciosa cachorra de león. A la leona Doro le gustaba pasear por la selva, sentir el sol en su cara, respirar el olor de las flores, rascarse en los troncos, subir a los árboles. A Doro, le divertía jugar con el elefante bebé, correr con el tigre, ir con su mamá a buscar comida....

La leona Doro admiraba mucho a su mamá, su fuerza, su paciencia, todos los días aprendía de ella como buscar comida, como cuidar de los demás cachorros. Cuando crezca, pensaba Doro, le gustaría ser como ella pero, con la cabellera de su papá león, era una "lata" eso de que las leonas no tuvieran melena. 

- Doro - le decía siempre su mamá - debes tener siempre mucho cuidado cuando pasees por la selva.

- Tranquila mamá, soy mayor y se cuidarme sola - le contestaba siempre la pequeña Doro antes de alejarse corriendo por la sabana.

Le encantaba vivir allí, se sentía bien, feliz, no lo cambiaría por nada del mundo.

Y así, alegre, satisfecha y radiante pasaban los días para la leona Doro. Hasta que un día, jugando con Cata, una cachorro de pantera negra, escucharon un fuerte ruido. Era extraño, en aquella parte de la selva siempre había mucho silencio. 

- Vámonos de aquí Doro - le dijo prudentemente su amiga Cata.

- Quiero saber qué es ese estruendo. Vamos a asomarnos - contestó Doro.

- No, yo no voy, no se lo qué es y mi mamá me ha dicho que tenga mucho cuidado, me voy a casa a buscar a mi papá y mi mamá y ellos que lo vean - replicó Cata.

La leona Doro, de forma imprudente, hizo oídos sordos a los consejos de sus papás y de su amiga, y se adentró sola en la selva en busca del origen del escándalo.

Doro llegó a un descampado y se encontró de bruces con unos hombres y unas asombrosas máquinas, se quedó tan extasiada con el espectaculo que no se dio cuenta de que se acercaban a ella hasta que era demasiado tarde. Una persona alta y fuerte la agarró con firmeza. La leona Doro rugía tan alto como podía. Estaba aterrada, temblaba de miedo, le horrorizaba que la acariciaran, la tocaran y la manosearan. Doro se defendía con uñas y dientes pero no podía soltarse de las manos de aquellos hombres.

En un momento, el que la tenía cogido, aflojó las manos distraído y la leona Doro aprovechó para salir despavorida de allí. 


Llegó a su casa horrorizada, aterrada. Como pudo le contó a sus papás lo que le había pasado y el susto tan grande que había vivido. Su mamá la cogió entre sus patas, la lamió y la tranquilizó. Cuando después de un buen rato, la leona Doro se relajó dijo:

- Nunca más volveré a salir a la selva, nunca más volveré a jugar con Cata, nunca más me alejaré de mi mamá, nunca más seré curiosa, nunca más....

- Doro - le dijo su mamá con voz tranquilizadora - No es necesario que te quedes siempre en casa, hay que salir, jugar, correr, vivir aventuras y experiencias, pero hay que ser muy prudente. Lo que no tienes que hacer es ir sola a lugares que no conoces, o acercarte a personas que no sabes quienes son o dejar que te toquen o te acaricien desconocidos.

La leona Doro, aún con el susto en el cuerpo, prometió a su mamá que sería más prudente a partir de ese momento. Doro entendió que no hay que vivir con miedo porque entonces no se puede disfrutar de tantas y tantas cosas buenas y bonitas que se pueden ver, sentir, oler o investigar, pero que hay que hacerlo con sensatez y precaución. Doro no quería perderse ninguna aventura pero tampoco quería volver a sentir como unos desconocidos la agarraban y la manoseaban.

Al día siguiente, la leona Doro, jugaba con la pantera Cata, el elefante Tete y el tigre Lulu en la sabana, feliz como siempre lo habían hecho. Y, cuando al anochecer vieron como unos desconocidos se acercaban a ellos, Doro y todos sus amigos se alejaron de allí en busca de sus papás y sus mamás.


Como aquella experiencia no le había gustado nada a Doro, decidió dos cosas: Una, que haría caso de lo que le había dicho su mamá y dos, que aprendería una ruta rápida para llegar a su casa lo antes posible cuando tuviera prisa. 

Si quieres ayudar a la leona Doro a aprender un camino para llegar siempre pronto y veloz a casa puedes hacerlo en este vídeo:


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1 comentario:

  1. Me gusta mucho su labor, yo soy madre de una niña que hace homeschooling, y busco material como éste. Muchas gracias por compartir estos materiales tan lindos y valiosos.

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