miércoles, noviembre 22

El reno Quique - Grafomotricidad

Lectura y Comprensión. Es un texto pensado para niños de Infantil y primeros años de Primaria.


Nuestra propuesta es que los papás le lean el cuento y hagan con ellos unos ejercicios de grafomotricidad de la mano del reno Quique

Cuento:
el-reno-quique-grafomotricidad
El reno Quique está muy orgulloso de su papá. Su papá se llama Rudolph, es uno de los renos que ayudan a Papá Noel a repartir los regalos en Navidad. Es un trabajo muy importante, el más importante del mundo, pensaba el reno Quique.

Quique quería ser como su papá, muy responsable, se tomaba muy en serio su trabajo, siempre iba feliz y contento cuando Papá Noel lo llamaba... El reno Quique presumía constantemente de su papá y se reía del trabajo de los papás de sus amigos.

Muchas veces, el reno Quique, hacía llorar a sus amigos porque se burlaba de ellos cuando contaban qué hacían sus papás y sus mamás. A los que trabajaban en una oficina les decía que estaban paliduchos, si eran fontaneros o albañiles les decía que si tenían fuerza para coger las herramientas, si conducían les decía que si no sabían ir más rápido, los que trabajaban en casa les decía que si no sabían salir a la calle, los que eran maestros o profesores les decía que no podían enseñar nada porque no habían visto el mundo...el reno Quique tenía una frase desagradable para todas las profesiones.

Eran mucho los días que llamaban al papá y a la mamá del reno Quique desde el colegio para darles las quejas del comportamiento de su hijo. Sus papás estaban muy disgustados. Habían hablado con Quique en multitud de ocasiones, les habían explicado que todas las profesiones eran importantes, pero el reno Quique seguía comportándose igual.

Entonces su papá, Rudolph, tubo una gran idea. Le pidió a Papá Noel que dejara que Quique viese el mundo desde arriba, desde todo lo alto, que diese un paseo en el trineo y observase.

El reno Quique estaba eufórico, se sentía el más poderoso, nunca antes un reno tan joven se había paseado en el trineo de Papá Noel. Estaba entusiasmado, emocionado, nervioso y feliz con la experiencia. Ninguno de sus amigos había vivido algo así, podría reírse de todos ellos en el cole mañana mismo.



Cuando el trineo empezó su recorrido por el cielo, el reno Quique, se quedó impresionado. ¡Qué bonito! ¡Como se veía todo desde allí! Era espectacular. Su papá, entonces le dijo:

- Mira Quique,¿ves ese edificio?, ¿es tu colegio?

- Sí, que chulada - dijo con alegría Quique.

- Para que exista ese edificio han tenido que trabajar en él arquitectos, aparejadores, albañiles, fontaneros, pintores, electricistas, carpinteros, transportistas, cristaleros, gruistas y seguro que se me olvida algunos más. Para que, por ejemplo, un pintor pueda hacer su trabajo alguien tiene que trabajar en una tienda de pinturas y venderle los materiales. Para que se pueda vender la pintura es necesario fabricas para elaborarla. Para que se pueda elaborar esa pintura otros han tenido que estudiar cómo hacerla y enseñar a otros. Y, por supuesto, para que todos ellos puedan trabajar es imprescindible comer, por lo que es necesario que otros trabajen haciendo las comidas...

El reno Quique miraba impresionado a su papá.

- Y esto es sólo un ejemplo, Quique, ves todo lo que se puede observar desde aquí, desde lo alto, pues para cada cosa que ves, cada edificio, cada campo sembrado, cada parque o cada coche es necesario la colaboración de muchos profesionales, que directa o indirectamente, trabajamos unidos para formar todo esto que ves. Si faltara alguna profesión todo lo que conoces no sería posible.

- Vaya, no lo había pensado nunca así, papá - dijo el reno Quique avergonzado.

- Todos somos imprescindibles, todos nos necesitamos los unos a los otros, porque no sería posible que uno sólo pudiera hacerlo absolutamente todo. Por eso, Quique, no puedes olvidar la importancia de respetar siempre lo que hacen los demás, se dediquen a lo que se dediquen - concluyó el papá de Quique - ¿Has comprendido lo que quiero decirte?

El reno Quique se quedó muy pensativo. Estaba triste porque no había sabido valorar el esfuerzo de los demás y la importancia de lo que cada uno hacía. Ahora entendía que cada uno aportaba lo que sabía hacer o lo que le gustaba hacer y que todos merecían el mismo respeto que su papá. 

Al día siguiente el reno Quique pidió perdón a todos sus amigos por haberles faltado el respeto a ellos y a sus papás y mamás y decidió que esas Navidades no sólo echaría una mano a su papá Rudolph en el trineo de Papá Noel, sino también a su seño que se esforzaba para enseñarles a leer, al papá de Nora que elaboraba una gran cantidad de dulces para esos días, a la mamá de Juan que tenía mucho follón en la tienda, al papá de Carla que organizaba el alboroto del tráfico, a la mamá de Iván que tenía que asegurarse de que la iluminación de todas las calles estuviera perfecta  y a todos aquellos que con cariño y esfuerzo hacían que las Navidades fueran posible.

 Tal vez te interese:





 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu aportación, siempre desde el respeto, la tolerancia y el buen gusto