miércoles, noviembre 29

El pingüino Dino - Matemáticas

Matemáticas. Es un texto pensado para niños de Infantil y primeros años de Primaria.

el-pinguino-dino-matematicasNuestra propuesta es que los papás les lean el cuento y visualicéis juntos el vídeo para hacer, con vuestros hijos, unos ejercicios de matemáticas.

Cuento

El pingüino Dino estaba muy emocionado por la llegada de la Navidad. Llevaba todo un año esperándola. ¿Tú también? ¿Te encanta la Navidad? Claro, por las luces, los regalos, la decoración de tu casa y de tu clase, ¿verdad?.Pues a Dino no le importaban todas esas cosas.

El pingüino Dino no necesitaba regalos, le daban igual los Reyes Magos y Papá Noel, no quería mantecados, ni turrones, ni vacaciones, ni villancicos, ni grandes comilonas...Dino esperaba la llegada de la Navidad porque en esas fechas vendría su gran amiga.

Dino tenía una amiga muy especial, era blanca, sencilla, natural, se divertía con ella, jugaba con ella, lloraba con ella, se contaban sus cosas y se comprendían mutuamente. 

Para el pingüino Dino era muy especial, no la cambiaría por nada, pero sólo la podía ver en Navidad. Por eso, para Dino, esta época del año era la mejor. Desde que terminaba una Navidad hasta que llegaba la siguiente tachaba en el calendario los días, impaciente, por ver a su amiga.

Y por fin llegó, por fin hoy es 24 de Diciembre. El pingüino Dino se abrigó y se sentó en el frío umbral de la puerta de su casa a esperar la llegada de su gran amiga. Para que el tiempo se pasara más rápido durante la espera, Dino, se distrajo jugando con figuras geométricas.



Mientras el pingüino Dino esperaba pasó por allí la jirafa Anina que lo invitó a su cumpleaños.

- No puedo moverme de aquí, estoy esperando a mi amiga - le dijo Dino.

También pasó por allí la ratita Maribel que le propuso ir al parque antes de que empezara a hacer más frio.

- No puedo moverme de aquí, estoy esperando a mi amiga - repitió Dino.

Pocos minutos después le saludó el burrito Beni que le sugirió jugar un ratito a contar fruta.

- No puedo moverme de aquí, estoy esperando a mi amiga - insistió Dino.

Le saludó también el cocodrilo Paco que le prometió que si lo acompañaba vivirían una aventura completamente nueva.

- No puedo moverme de aquí, estoy esperando a mi amiga - reiteró Dino.

Así, de esta forma, se pasó el pingüino Dino la mañana. No quiso irse con ningún otro amigo, ni jugar con nadie, ni hacer ninguna otra cosa, tan sólo quería seguir esperando hasta que, como cada Navidad, llegara su amiga.

Y, de pronto, cuando ya Dino estaba apunto de entrar en casa a almorzar, la vio llegar. Allí estaba, tan blanca, tan suave...la nieve había llegado.

- Holaaaa - gritó Dino con entusiasmo.

- Holaaa Dino - le contestó ella.

- ¿Cuánto te he echado de menos? No tenía con quién jugar - le recriminó Dino -¿Por qué no vienes más a menudo para poder divertirnos?

- Sabes Dino - le dijo con voz dulce su amiga la nieve - a mi me encanta jugar contigo, me gusta hacer muñecos de nieve, me gusta que hagas figuras de animales conmigo, me gusta hacer pelotitas...me lo paso muy bien y me divierto tanto como tú. Pero, ¿no crees que no hacer nada más que esperar durante todo el año es aburrido?¿Te das cuenta de todo lo que te pierdes?

El pingüino se sorprendió de que su amiga le hablara así y la miró extrañado.

- Si lo único que haces es esperar a que pase el tiempo no estás disfrutando del presente. Por ejemplo, hoy mientras estabas sentado esperando has perdido la oportunidad de entretenerte, jugar y divertirte con Anina, Maribel, Beni, Paco y otro montón de amigos que estaban deseando de estar contigo.

- Bueno, eso es cierto, pero no quería que por irme con ellos no pudiera verte a ti - contestó Dino con el ceño fruncido.

- Pero ¿crees que dejar de jugar con unos amigos por esperar que venga otro que ni siquiera sabes si llegará es una buena idea? A ver, piénsalo un poco.

- ¿Qué pienso? - dijo Dino con terquedad.

- Suponte que yo no hubiera podido venir este año. Entonces, habrías perdido mucho, pero que mucho tiempo esperando algo que no ha llegado. Mientras que si disfrutas de los amigos que realmente están aquí, contigo ahora, habría sido mucho más divertido - insistió pacientemente la nieve.

- Quizás tengas razón - contestó Dino en tono dudoso.

- Dino, la amistad es muy importante y por eso hay que cuidarla.

- ¿Cómo se cuida la amistad? - preguntó intrigado Dino.

- Pues dedicándole tiempo, jugando con tus amigos cuando te lo piden, abrazándolos cuando lo necesitan y, en definitiva, queriéndolos cada día. 

El pingüino Dino había comprendido lo que le había explicado su querida amiga la nieve y, sin esperar ni un momento, se fue a buscar a esas personas que estaban siempre a su lado, que le esperaban para estudiar, para jugar, para reír y para llorar. Sus amigos.

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