martes, 21 de mayo de 2013

El Riesgo Sistemático y el Específico en las Inversiones

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El comportamiento general del inversor hace pensar que éste tiene aversión al riesgo. Por ello, el empresario prudente buscará maneras, que las hay, de reducir el riesgo soportado.
El Empresario prudente no desea el riesgo que aumenta el riesgo total de la empresa, es decir, el riesgo con las mismas características al que soporta la empresa actualmente.
Fundamentalmente la forma más usual de reducir dicho riesgo es mediante al diversificación.
La combinación de activos con distintas características de riesgos diferentes, al objeto de que las variaciones de la rentabilidad de unos se compensen con las correspondientes a los otros, puede dar lugar a una rentabilidad media más estable en comparación con la de los activos individuales considerados. En definitiva, la diversificación se entiende como el aumento del número de títulos distintos en una cartera y por lo tanto hay riesgos deseados y riesgos no deseados. No todo el riesgo es rechazable, para el inversor existe un riesgo que desea.
El riesgo total de un título, llamado volatilidad, (medido fundamentalmente con la β) se define como la variabilidad alrededor de su media (se mide por la desviación típica de la rentabilidad).
Este riesgo total de la rentabilidad se divide en dos tipos de riesgos:
  • Riesgo específico o diversificable.
  • Riesgo sistemático o no diversificable (se mide por la beta).
Riesgo Sistemático: Riesgo que no puede eliminarse por diversificación (por aumento del número de activos que compongan la cartera de inversión empresarial). Es la variabilidad en la rentabilidad con respecto a un valor medio, que depende del mercado.
Proviene de factores externos a la empresa y que afectan a todos los activos en el mismo sentido (coyuntura económica, tasa de inflación, etc.)
Riesgo Específico: (no sistemático o diversificable): Riesgo eliminable por diversificación, riesgo que puede eliminarse aumentando el número de activos que compongan la cartera de inversión empresarial. Es la variabilidad en la rentabilidad con respecto a un valor medio, variabilidad que no depende del mercado. Proviene de las características específicas de cada proyecto y de las correspondientes a la empresa que lo acomete.
El nuevo comportamiento racional del inversor implica, en definitiva,la aversión al riesgo sistemático y por ello el deseo de hacer inversiones con riesgos diferentes a los que actualmente tiene la empresa y la selección de la mayor rentabilidad a igualdad de riesgo sistemático, y el menor riesgo sistemático a igualdad de rentabilidad. 

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