jueves, mayo 17

Ahorrando en Mobiliario - IKEA


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Analizemos otro aspecto en el que se puede ahorrar o, más bien, optimizar y minimizar el gasto: la compra de mobiliario.

Si hablamos de mobiliario económico, todo el mundo sabe que la marca de referencia es Ikea, por tanto, considero que es la más apropiada para hacer este análisis.

Es evidente que, en los tiempos que corren, no hay quien pueda hacerle competencia alguna. Tiene un concepto de negocio prácticamente perfecto y muy pensado para que los términos "ahorro", "económico", "barato", etc se asocien automáticamente a la marca.

Ikea no deja ningún cabo suelto y sabe perfectamente cómo vender sus productos y cómo captar al cliente.

No precisa de amplios escaparates, ni de complicadas y costosas campañas publicitarias.

Sencillamente cada almacén es un escaparate por sí solo. Cuando entras en él, te ves obligado a recorrerlo de cabo a rabo con las rutas que te marcan, con lo cual cada vez que acudes a sus centros ves su catálogo completo, incitando de esta forma al consumidor a la compra impulsiva. De hecho mucha gente termina comprando más artículos de los que iba a buscar.

No necesita mucho reclamo publicitario y sus canales están muy estudiados: además de anunciarse por televisión sin excederse, reparte catálogos completos por temporada y utiliza los medios de publicidad electrónica, que son mucho más baratos que los tradicionales.

Hasta aquí todo se trata de pura estrategia de marketing de venta, pero... analizemos, también, los productos para ver si merece la pena y si realmente es tan económico. Pues bien, qué mejor forma de hacer un análisis que adquiriendo algún producto, y eso es lo que pensé, y eso es lo que hice.

Hace unos días me fui a Ikea a comprar un mueble que necesitaba para mi casa. Llevaba dos premisas muy claras:
  1. Comprar únicamente si encontraba algo que se ajustara a mis necesidades y que me gustara.
  2. Comprar sólo lo que había decidido comprar.
La verdad es que sin apenas buscar encontré fácilmente lo que buscaba. El mueble estaba ubicado donde se esperaba que estuviera, había sobrada variedad para elegir, la calidad era buena, el precio bastante atractivo y, muy importante para que una compra se lleve a cabo, tenían stock del producto. Nada de cambiarte el mueble de color, ajustarte las medidas, buscarte otro mueble similar de otro fabricante, lo que hay es lo que ves pero inmediato, nada de semanas esperando en casa que te llegue el mueble.

Ahora bien, cuando se va a Ikea, hay que saber a lo que se va: tú buscas lo que necesitas en la exposición, tú lo localizas en el lugar de almacenaje, tú lo cargas, tú lo transportas y tú lo montas.

Repasemos cada uno de los pasos:
  • Exposición: ordenada, bien montada, mostrando todas las variedades del producto en cuanto al tamaño, al color o al modelo.
  • Almacenaje: fácil de encontrar en el almacén y existencias suficientes.
  • Carga y transporte: tanto por peso como por dimensiones, es relativamente cómodo de cargar y transportar el paquete. Este aspecto también está muy depurado y conseguido, para que los productos tengan un peso que no sea excesivo y permita moverlos con cierta facilidad. Están diseñandos de tal forma que el empaquetado sea lo más compacto posible y no se necesite un vehículo de muy elevadas dimensiones.
  • Montaje: es bastante sencillo, práctico y rápido. Las piezas están perfectamente ordenadas, las instrucciones son claras y sin errores, los accesorios de montaje vienen completos y, con un poco de paciencia, obtienes un resultado perfecto. Además, no es frecuente que tenga desperfectos ni que falten piezas.
Por otra parte, con respecto a la calidad del mueble, habría que resaltar la buena relación calidad- precio. El acabado y los materiales son aceptables. En este caso concreto, es un mueble completamente de madera. No se trata, lógicamente, de madera noble ni planchas perfectas, son listones encolados con un lacado no especialmente resistente, pero se aleja mucho del mueble modular de aglomerado y contrachapado. Tiene una vistosidad y una teminación más que adecuada al precio.

Luego por, esta y otras experiencias vividas tanto en Ikea como en otros comercios del sector tipo Merkamueble, por ejemplo, mis conclusiones son las siguientes:
  • Quizás no son muebles para toda la vida. Posiblemente no amueblaría todo el salón o el dormitorio. Probablemente, no compraría sofás ni colchones, donde la calidad es importante y, si bien puedes encontrar alguno de buena calidad, en esos casos los precios son iguales a los de cualquier otro fabricante.
  • Es un establecimiento donde compraría determinado tipo de muebles (muebles auxiliares, por ejemplo) o amueblaría determinada estancia que no requiera de demasiada calidad (por ejemplo, la habitación de trabajo o de despacho).
  • Son muebles apropiados para una vivienda "temporal", un alquiler, un apartamento en la playa o similares.
    Ahora bien, cuidado. No olvidemos que aunque comprar en este centro nos puede suponer un importante ahorro de costes, en ningún sitio regalan nada, e Ikea no es la excepción. Sus precios son más baratos pero el cliente asume los gastos de transporte y montaje, y esto supone combustible, tiempo y trabajo.
Sin embargo, ese pequeño o gran ahorro podría ser suficiente motivación como para que ese esfuerzo de carga, descarga y montaje, merezca la pena, tanto más si nos tomamos estas tareas como parte del objetivo de hacer algo por uno mismo, que siempre aporta algo de satisfacción personal.

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