martes, 24 de abril de 2012

Trabajar o Estudiar o Arrepentirse



Trabajar o Estudiar o ArrepentirseMis padres como tantos padres de esa generación han querido que yo tenga todo aquello que ellos no han podido alcanzar. Por eso, desde pequeña siempre me han inculcado la importancia de tener una carrera y he crecido en la creencia de que es necesario tener una titulación universitaria.

He estudiado, sin plantearme ninguna otra alternativa. Lo he hecho con motivación, con ilusión, con convencimiento, con esmero, con entrega.  

He dedicado mi juventud a prepararme para tenerconocimientos, cultura y tener un buen trabajo. He madrugado y trasnochado para estudiar los exámenes, me he dejado las pestañas en los libros, las muñecas en los apuntes, los oídos en las clases, y mi tiempo en sacar las mejores notas y los mejores resultados. Estaba convencida de que siendo de lo mejor, con una buena preparación, con buena aptitud y, por supuesto, con buena actitud podría elegir dónde trabajar, con quién trabajar y, por qué no, cuánto cobrar.  

Al terminar la carrera la primera sorpresa se presenta cuando al enfrentarse al mundo laboral te encuentras que no estás preparada, ni hay conocimientos, ni aptitud alguna, sólo queda la actitud, la manera de trabajar, la capacidad de constancia o la capacidad de dedicación. El paso por la universidad sólo ha servido para tener un papel, para que tu currículo esté más engrosado. Hay que afrontar los primeros trabajos con miedos, incertidumbres y dudas que provocan la falta de nociones, a veces básicas.

Pero aún hay más, cuando pasa el tiempo, cuando ya la experiencia debería jugar a tu favor, observas cómo la inversión, en tiempo y en dinero, en esos estudios no es lo fructífera que se espera. No hay ventajas para los titulados universitarios, no hay beneficios para los que hemos dedicado casi la mitad de nuestra vida a formarnos para ser más productivos, eficaces y eficientes para las empresas.

No puedes elegir trabajo sino aguantarte con lo que te toca. No decides con quién y cómo trabajar sino que soportas heroicamente a tus jefes y sus incompetencias. No sientes el respeto hacia tus cualidades profesionales y conocimientos. Sólo ven en ti a un trabajador más caro, por tu experiencia o por tu antigüedad.

Es habitual encontrarte enfrente, mandando, dando órdenes, a personas prácticamente analfabetas, ineptos e ignorantes pero con un excesivo y creciente orgullo que no permiten consejos o recomendaciones de cómo se deben hacer las cosas, de cómo se deben tratar a los trabajadores, de cómo mantener a los clientes y en definitiva, de cómo hacer que la empresas crezca en los buenos momentos y sobrevivan en los momentos actuales.

Miras a tu alrededor y encuentras cientos de profesiones que han necesitado menos tiempo y menos dinero para incorporarse al mundo laboral y que están mejor tratados, con mejores condiciones y evidentemente con más sueldo.

Sientes que eres un profesional con años de experiencia, con conocimientos, con demostradas capacidades, pero no te está compensando.

Y es entonces, cuando te planteas, si ha merecido la pena la carrera. Si ha merecido el esfuerzo de tu tiempo, tantas horas de estudios, tanto sacrificio de tus padres.  Es entonces, cuando ya no hay marcha atrás, cuando te arrepientes de no haber organizado tu vida de otra forma. Es entonces, cuando reflexionas.

Tal y como está planificada nuestras sociedad actual, más me hubiera valido dedicar mis años de juventud a sacar unas oposiciones, alguna que sólo necesitara los estudios básicos. Y después, con un sueldo fijo, con un trabajo cómodo y seguro, con un buen horario y mucho tiempo libre, hubiera hecho la carrera, gozando de todo lo que la universidad puede aportar, con la calma y la tranquilidad que da el tener tu vida laboral resuelta. Incluso si la “ambición” me puede, ya con mi carrera y mi trabajo asegurado, me prepararía unas oposiciones internas que me permitan subir mis ingresos sin incrementar en exceso mi esfuerzo diario.

Si hubiera elegido esto, podría haberme permitido “el lujo” de participar en una huelga general, sin miedo a represalias y despidos. Quizás estaría protestando por una bajada del 5% de mi sueldo (que ya lo quisiera yo) o por la congelación de las nóminas durante años de crisis (y no la congelación permanente que es lo que yo vivo desde hace muchiiiimos años).

O tal vez, como está concebida nuestra realidad social, quizás tendría que haber entrado en un reality o haberme hecho futbolista o simplemente famosote televisivo. De esta forma, si bien no estaría aportando nada al país, tendría mis ingresos asegurados, una vida holgada y además, el reconocimiento social.

Una pena, es triste y debería afligirnos a todos que estemos creando esta sociedad dónde no se premia el esfuerzo, la perseverancia y la formación. Es desolador observar cómo los valores de nuestros jóvenes pasan por ganar mucho dinero con poco trabajo. Todos deberíamos de poner freno y fin a esto, está en nuestras manos la posibilidad de tener una juventud bien preparada, dispuesta, trabajadora o continuar avivando el dinero fácil,

Mi objetivo, con este artículo que Paolo me ha permitido publicar, es que todos meditemos sobre en qué valores queremos educar a nuestros jóvenes, a nuestros hijos. Mi intención no es, ni mucho fomentar el abandono de los estudios, no pretendo desanimar a todos esos estudiantes que empiezan ahora con ilusión y entusiasmo su carrera, mi intención es, precisamente lo contrario, que promocionemos la preparación y la formación, que se recompense la voluntad, la tenacidad, la constancia, la persistencia

¿Queremos transmitirle a los que empiezan ahora que el esfuerzo se premia o por el contrario que el beneficio está en lo fácil? De nosotros depende nuestro propio futuro.

Colaboradora de Paolo Mercale

Si quieres descargártelo pincha aquí o en Sala de Lectura de la Mercaleteca

7 comentarios:

  1. A mí me pasa exactamente lo mismo: toda la vida estudiando, con becas, las mejores notas, idiomas, todo lo que estaba en mis manos. Acabada la universidad, no consigo trabajo, nadie quiere darme una oportunidad para que pueda probar lo que valgo. Es muy triste, pero también pienso que no valió la pena todo el esfuerzo y dedicación que puse.

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  2. Anónimo, hijo/a mío/a:

    Los españoles siempre hemos podido y sabido hacer las Américas. Es decir, hacer fuera del terruño lo que en su día en tierras casi increíbles hicieron Corteses y Pizarros... y un montón de desconocidos que han pasado a ser conocidos en la historia social española como "indianos".

    Sal, anónimo, sal de España, pues nada te ata hoy. Si todos los bueyes del mundo no lograron sujetar en su patria chica a nuestros antepasados de terruños castellanos, extremeños, aragoneses, etc, etc, ¿acaso crees que en este mundo del siglo XXI con vuelos low-cost y carreteras veloces, uno tiene que quedarse atado a su respectiva villa, pueblo, ciudad o "gran ciudad"? No, anónimo, el/la que se queda en España no es que no puede salir, es que no quiere salir. Sólo puedo y debo hablar de mí mismo a este respecto: mira, salí de España allá por el año de gracia de 1992 con 20.000 pesetas de las de entonces y un billete de ida y aún sigo en la pérfida Albión, casi 20 años más tarde. Inglaterra es menos pérfida y menos lluviosa que la pintan, créeme. También es más acogedora y tolerante de lo que han sido y son las sociedades europeas contemporáneas, ya no digamos de otros países a los que también puedes emigrar. Hay muchos países hispanos en el mundo sin que tengas que venir a uno en que el idioma y la cultura son bien distintos. Pero eso sí, salir hay que salir. Mira hasta donde llego contigo: si quieres un tete-a-tete con un emigrante me avisas y hablamos más concretamente por Skype. Ah, por cierto, no soy ni coyote, ni angel de la guarda, ni agente de viajes ni comisionista de nada. Saludos cordiales, Manuel (manuelserrano92@gmail.com)

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  3. Tengo 35 años y soy freelance: tengo una pequeña empresa uni-personal (aunque externalizo parte de mi trabajo). Me va bastante bien, no me puedo quejar en absoluto.

    Estudie empresariales en la universidad, y puedo asegurar que NADA, absolutamente NADA de lo que "aprendi" es aplicable al mundo empresarial/profesional real.

    Si pudiera volver a tener 18 años, simplemente no iria a la universidad. Lo pase muy bien durante esos 5 años, fue a muchas fiestas, y todo eso, pero como ejercicio de formacion y preparacion profesional fue autenticamente nulo.

    Mis compañeros de universidad ganan todos bastante menos que yo, y algunos incluso estan en el paro, o aceptando curros mediocres para ir tirando.

    Hoy en dia, en mi opinion ir a la universidad es dificilmente justificable si comparamos el esfuerzo/tiempo invertido con los beneficios/oportunidades que reporta.

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  4. Por cierto, contestando a MSerrano (2 posts mas arriba), estoy totalmente de acuerdo: yo tambien "hice las Americas" y puedo asegurar que fue la mejor decision de mi vida.

    Seamos sinceros: por mucho que España tenga un clima fantastico (que lo tiene), una comida riquisima (que la tiene), y todo el cachondeo del mundo (que lo tiene), la realidad es que de unos años a esta parte España ofrece pocas oportunidades a jovenes preparados y con ambicion. Sencillamente España es hoy en dia un pais del que hay que emigrar.

    No lo digo con acritud. Es simplemente una cuestion de objetivismo: España esta estancada y abre pocas puertas a jovenes hambriento de futuro. Asi que en esta coyuntura, emigrar a paises mas dinamicos (UK, USA, Canada, Australia, Alemania, etc) es MUY aconsejable.
    Yo lo hice y me funciono!

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  5. Me he identificado mucho con el artículo: tengo clarísimo que lo tendré fatal para encontrar trabajo.

    Y sí, ya tengo claro que hay que emigrar. Sigo leyendo, una y otra vez, que hay que irse, y la verdad es que no necesito más confirmación.

    Tengo pensado estudiar alemán en cuanto me saque el advanced en inglés, aunque no sé cuándo dominaré lo suficiente el idioma.

    ¿Qué opináis de hacer una segunda carrera ante esta situación tan lamentable? Ahora mismo, los grados han subido de precio y los posgrados han bajado; aún así, tengo una espina clavada, la carrera que me hubiese gustado hacer pero a la que por falta de esperanza, ni siquiera opté.

    Habiendo ya estudiado una, me sería más fácil, y me daría tiempo a adquirir un nivel decente de alemán de mientras, para que pueda estar ya preparado al salir. Sin tener más datos, ¿qué opináis de esto?

    PD: Muchísimas gracias, la verdad es que con éste y otros artículos me habéis inspirado, pues llevo una temporada en la que me encuentro reflexionando continuamente. Enhorabuena y gracias por el blog.

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    1. Hola amigo, el futuro seguro que será mejor de lo que pensamos o, al menos, eso es lo que debemos desear con fuerza.

      Lo de hacer otra carrera mientras estudias alemán es una decisión muy personal tuya, pero tal vez, si tu intención es marcharte a Alemania deberías informarte concienzudamente qué tipo de profesionales necesitan más en el país y centrarte en ello.

      Suerte y un saludo, Paolo

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  6. Sin duda alguna trabajar como Asistente de Adminitración me ha ayudado mucho ahora que estoy estudiando en la UTEL, y puedo asegurar que compaginar mi vida profesional con la académica es una gran experiencia que me ha enseñado a ser más productivo y gestionar mejor mi tiempo. http://www.utel.edu.mx

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