viernes, abril 6

La Triste Historia de LaS ReformaS LaboraleS



La Triste Historia de las Reformas Laborales en España
En la historia de la democracia española son muchas las reformas laborales de las que el trabajador ha sido testigo. Todas las formaciones políticas que han Gobernado en nuestro país han sido precursoras de alguna de estas modificaciones de condiciones laborales. Pero, curiosamente, ninguna de ellas ha venido a mejorar el entorno de trabajo. 

Si hacemos un breve pero significativo repaso de estas reformas llegaremos a una interesante pero deprimente conclusión. Lean y juzguen ustedes mismos.

·        PSOE – Felipe González – 1984.
o        La primera gran Reforma Laboral, tras la aprobación del Estatuto de los Trabajadores en 1980. El objetivo fue aumentar la flexibilidad del mercado de trabajo mediante la reducción de las indemnizaciones por desempleo. La consecuencia fue la segmentación del mercado laboral y aumento de la temporalidad. Con ella se liberaliza los contratos temporales y el empresario no tiene que justificar este tipo de contratación. La excusa que el Gobierno utilizó para apoyar esta ley fue que “más vale tener un empleo con pocos, o ningún derecho, que no tener empleo”.
·        PSOE – Felipe González – 1992.
o       Tercera Reforma Laboral, (la Segunda Reforma Laboral mediante el Proyecto del Plan de Empleo Juvenil fue retirada tras las movilizaciones de huelga general del 14 de diciembre de 1988), Decreto-ley 1/1992 del 3 de abril de medidas urgentes de fomento de empleo y protección del desempleo. Con el  llamado decretazo  se aprobaron, fundamentalmente las siguientes medidas: disminuir los parados con derecho a prestación, elevar la duración de los contratos temporales, disminuir la cuantía y el periodo de percepción de las prestaciones, y disminuir la aportación del Estado. La explicación para esta medida, en un momento con tasa de paro que llegó a superar el 20%, fue que “las prestaciones a los desempleados desincentivan la búsqueda de empleo”.
·        PSOE – Felipe González – 1994.
o       Cuarta Reforma Laboral y quizás la más importante en cuánto a la modificación del Estatuto de los Trabajadores se refiere. Esta ley tenía el doble objetivo de reducir la tasa de paro, que ya alcanzaba el 24%-25%  y la tasa de temporalidad que superaba el 30%. Para ello, se reduce el coste de los despidos incorporando el “despido económico” (el empresario podía despedir al 10% de la plantilla sin necesidad de recurrir ERE), se restringe el uso de los contratos temporales promocionando los de tiempo parcial y los aprendizaje (los llamados contrato-basura para los jóvenes), y se instauran las ETT. Las condiciones de trabajo se vieron alteradas en aspectos como la movilidad funcional y geográfica, la polivalencia de los puestos de trabajo, la jornada laboral, vacaciones y descansos, conllevando una desregulación importante de la negociación colectiva.
·         PP – José María Aznar- 1997.
o       Quinta Reforma Laboral. El objetivo era reducir la inestabilidad laboral. Aparece un nuevo contrato indefinido (para un grupo determinado de colectivo), el llamado “fijo barato” con menor coste de despido (de 45 días con un máximo de 42 mensualidades a 33 días con un máximo de 24 mensualidades) y se sustituye el contrato de aprendizaje por el contrato para la formación, nueva modalidad de “contrato-basura” destinado al colectivo joven. Con estas medidas, sectores como la construcción alcanzaron una tasa de eventualidad del 60% frente al 20% de la UE.
·        PP – José María Aznar – 2001.
o       Sexta Reforma Laboral. El gobierno del PP, ya en mayoría absoluta, efectuó la reforma laboral por Real Decreto, más tarde convalidado por Ley 12/2001 de 9 de julio. Su objetivo era suavizar las altas tasas de temporalidad, para ello se reduce en mes y medio la limitación máxima de los contratos eventuales que pasaron de 13 meses y medio a 12 meses, se amplia el colectivo de los contratos “fijos baratos” y se impone una indemnización a la finalización de los contratos temporales más utilizados, de 8 días de salario por año de trabajo. En definitiva, esta reforma no fue más que una consolidación de la anterior.
·        PP – José María Aznar – 2002.
o       Séptima Reforma Laboral. El decreto de 25 de mayo de 2002 llamada el “decretazo” donde se modifica las prestaciones por desempleo, contra “quienes no quieren trabajar”, según el presidente Aznar,  y un nuevo abaratamiento del despido. Esta reforma establece la posibilidad de eliminar los salarios de tramitación en el supuesto del despido disciplinario improcedente si el empresario reconoce la improcedencia y deposita la indemnización en 48 horas. Esta ley sufrió un cambio de reorientación tras la huelga del 20 de junio de 2002 pero en definitiva se impuso, ocasionando, entre otras cosas el aumento de la temporalidad y el incremento de la siniestralidad laboral como consecuencia de las malas condiciones de contratación y de trabajo.
·        PSOE – José Luís Rodríguez Zapatero – 2006.
o       Octava Reforma Laboral. El partido socialista, de nuevo en el poder, toma como referencia fundamental la del 1997. El objetivo fue compatibilizar flexibilidad y empleo estable limitando la temporalidad abusiva Esta reforma rebaja los derechos de los contratos indefinidos (la cotización por desempleo en la contratación indefinida pasará gradualmente de un 6% a un 5% y el FOGASA se reduce del 0,40% al 0,20%), rebaja las cotizaciones empresariales, abarata la indemnización por despido improcedente de los contratos convertidos de temporales a fijos (con lo que el empresario puede pagar el despido con las bonificaciones recibidas por la conversión), fomenta aún más el contrato para la formación (“contrato-basura” sin derecho a prestación por desempleo) y promueve la contratación temporal de las ETT mediante las rebajas de las cotizaciones.
·        PP – Mariano Rajoy – 2012.
o       Novena la actual y última ReformaLaboral.
Aunque no se ha hecho un repaso exhaustivo con todos los puntos de cada una de estas reformas, es suficiente para observar como en cada paso, en cada cambio, el trabajador pierde derechos y gana obligaciones. Las condiciones laborales han sido pisoteadas una y otra vez sin miramientos por el Equipo de Gobierno correspondiente.
Durante estos años de democracia hemos tenido diferentes Presidentes, de diferentes partidos y con diferentes ideales, pero todos, sin excepción, han hecho exactamente lo mismo con los derechos de los trabajadores, alegando en todo momento, la necesidad de un cambio urgente en las condiciones laborales para la mejora de la creación de empleo.
Tal vez esta reflexión nos sirva para comprender que la “esclavitud” laboral no es dependiente de los colores del partido que regente el poder. E incluso, me atrevería a decir, que tampoco es dependiente del ciclo económico dónde nos encontremos. Es más bien dependiente de la facilidad que supone “maltratar” al trabajador frente a imponer obligaciones a los empresarios.
Estamos viviendo en una sociedad permisiva con la patronal. La ley y los poderes públicos fomentan sus derechos frente a las obligaciones de los obreros, pero nunca protegen los derechos de los trabajadores frente a la falta de cumplimiento de las obligaciones de los empresarios.
El empresario mimado, cada vez más, por las leyes laborales se permite el lujo de no pagar a sus trabajadores, de pagarles tarde, de exigirles horas extras gratuitas, de amenazarles con el despido, de acosarles para obligarles a marcharse sin la indemnización que les corresponde… Y mientras esto pasa, la Inspección de Trabajo, los Jueces, la Seguridad Social, las Mutuas de Trabajo y los Gobiernos, con sus Reformas Laborales, miran para otro lado.
Los trabajadores son el principal pilar de una sociedad y de una economía creciente, sin ellos, por muchas empresas que se creen, no existirá riqueza económica. Más les valdría cuidarlos.
Paolo Mercale
Abril 2012

1 comentario:

  1. Las tendencias en las reformas de trabajo son cada vez más abruptas; y por eso es necesario tomar las medidas necesarias para poder hacer de esto algo más estable.

    Jacobo Gordon


    ResponderEliminar

Deja tu aportación, siempre desde el respeto, la tolerancia y el buen gusto