viernes, abril 13

Fiestas, Religión y Crisis


Fiestas, Religion y Crisis
Siempre que nos enfrentamos a unos días Festivos - Religiosos me surgen dos dudas cruciales:

Ø      ¿Por qué un país que, según su Constitución, es laico hace coincidir sus festividades con fechas Religiosas Católicas?

Ø      Y con más de 5.000. 000 de parados, una situación laboral precaria, subida de impuestos, subida de gastos… ¿cómo es posible que existan tantos miles de desplazamientos en días de fiesta?

Centrémonos en la segunda autopregunta. Supongo que todos estaremos de acuerdo en la necesidad de evadirse de los problemas y de salir de lo cotidiano. Es imprescindible, para nuestra salud mental, relajar y desconectar de vez en cuando. Cuantos más problemas se tengan, cuanto más duro sea el día a día, más importante y necesario es tomar distancia y alejarse.

Sin embargo, este alejamiento tiene un coste monetario y salir de casa se hace cada más caro. La gasolina, sin ir más lejos, ha alcanzado, una vez más, máximos históricos para inaugurar esta Santa Semana. Y si suben los carburantes no sólo se incrementa el precio de nuestro transporte, sino también la distribución de los alimentos, de los productos de limpieza, del menaje… de los bares y hoteles.

Hemos recibido, estas pasadas semanas, la noticia de un incremento en nuestra factura de luz de un 7%. Y si sube la electricidad, no sólo lo hace en nuestras viviendas, también lo hace para las lavanderías de los hoteles, para los comedores de los restaurantes, para los lavavajillas de los bares…

Nuestro Gobierno ha presentado unos PresupuestosGenerales de 2012 donde, entre otras cosas, aumentan los ingresos mediante el Impuesto de Sociedades. Incremento tributario que afecta a muchos de nuestros bares y hoteles favoritos…

En definitiva, con estos simples ejemplos, pretendo reflexionar en voz alta sobre cómo nos afecta la subida de precios y de impuestos. No solamente los sufrimos de forma directa y en primera persona sino a través de las tiendas de ropa, de las empresas de transportes, de los lugares de ocio…

Por lógica, si a los bares, hoteles y  transportes les aumentan sus gastos, ellos, a su vez, tendrán que incrementar sus precios, por lo que el consumidor no paga únicamente su luz, su gasoil y sus impuestos, que no es poco, sino también indirectamente, la de otros.

Luego, si nuestros sueldos se congelan o bajan, nuestros trabajos son cada vez más precarios, el desempleo empeora, los gastos básicos aumentan, los impuestos nos asfixian, ¿cómo se pueden producir miles y miles de desplazamientos?, ¿cómo es posible, con lo que estamos viviendo que bares, cafeterías y restaurantes se llenen de clientes a las horas claves de los días festivos?, ¿cómo pueden los hoteles alcanzar ciertos niveles de ocupación?

Según la DGT se han producido más de 14.000.000 de desplazamientos sólo por carretera. Los hoteleros confirman, a pesar de la adversa climatología, hasta el 80% de ocupación en algunos puntos de nuestra geografía. Según el Observatorio de la Industria Hotelera Española el índice de ocupación hotelera sería el siguiente:

indice-ocupacion-hotelera-semana-santa-2012


Con estos datos, y dándose un paseo por las zonas de bares de nuestros pueblos y ciudades, podemos comprobar cómo vivimos o pretendemos vivir como si nada estuviese pasando. A la hora de pagar la hipoteca, la luz, el agua, el teléfono, la comunidad o la gasolina reactivamos nuestra conciencia y recordamos que la situación económica es precaria. Sin embargo, intentamos continuar nuestras vidas sin aparcar aquellos gastos superfluos y prescindibles, que no nos aportan gran cosa pero que deterioran nuestra economía.

Somos incapaces de adaptarnos a las circunstancias actuales, nos hemos habituado tan fácilmente a la época de bonanza que nos resistimos a aceptar la nueva realidad.

Sin bien es cierto, que hay muchas, muchísimas familias que prácticamente no tienen para comer y que la subsistencia del día a día es cada vez más complicada. La mayoría de la llamada “clase social media” se resiste a adecuarse a la nueva realidad económica. Se recorta en muchos elementos de los presupuestos familiares pero en menor proporción en la parte dedicada al ocio.

Nos escudamos en la necesidad de charlar con los amigos o de disfrutar de la familia o de descansar del trabajo para justificar los almuerzos, cenas o viajes, como si no fuera posible divertirse, relajarse y aprovechar el tiempo libre de ninguna otra manera.

No pretendo con este post, criticar a los bares, restaurantes ni hoteles, ni mucho menos. Tampoco pretendo demonizar las copas con los amigos en un bar, los viajes con la pareja o las comidas de familia de los domingos. Sólo trato de compartir mi reflexión.

Si estamos tan mal, ¿cómo es posible que se alcancen esos niveles de ocupación, ese número de desplazamientos, esa cantidad de clientes en los bares?

O no estamos tan mal, cosa que parece difícil de creer o, por el contrario, no hemos aprendido nada del pasado reciente y seguimos viviendo por encima de nuestras posibilidades.

2 comentarios:

  1. Joer Paolo lo has "clavao". El artículo debería haberse titulado "Somos incapaces de adaptarnos a las circunstancias actuales" como bien dices al comienzo de párrafo. Muy interesante tu reflexión. Saludos. Francisco.

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  2. Es una buena reflexión, pero en mi opinión creo que la mayoría de las personas saben que lo que no se "echen encima" se lo va a fundir un Estado voraz, despilfarrador y ladrón. Ante eso el ciudadano español a la voz de : "muera Marta, muera harta" se pule todo cuanto ha ganado con su esfuerzo laboral. Y personalmente creo que hace bien. No seré yo quien arrime el hombro para pagar el megasueldo del miserable que arruinó España y se refugia en una urbanización de lujo.

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