lunes, noviembre 12

La Cometa Flya - Matemáticas



Matemáticas. Es un texto pensado para niños de Infantil y primeros años de Primaria.

Nuestra propuesta es que los papás les lean el cuento y visualicéis juntos el vídeo para hacer, con vuestros hijos, unos ejercicios de matemáticas.


la-cometa-flya -matematicasCuento

La cometa Flya estaba triste y enfadada a la vez. No le gustaba nada lo que pasaba, lo que quería hacer y lo que hacía no era lo mismo.

A Flya le gustaría sentarse en la orilla del mar a escuchar el ruido de las olas, o en un acantilado a observar el horizonte o en una montaña nevada a disfrutar del bello espectáculo de la nieve...pero no podía hacerlo.

Flya nunca hacía lo que quería, siempre se adaptaba a su mejor amigo, siempre se dejaba llevar por él. Flya no sabía cómo decirle que no, cómo hacerle entender que le gustaban otras cosas.

Flya estaba cada vez más irritable, más frustrada y más asustada. Tenía que hacer algo para que su amigo Viento entendiera que no quería seguirle a todas partes, que no quería ir a los mismos sitios que él, que le apetecían cosas distintas. Pero era muy difícil. Cuando Viento aparecía Flya lo seguía por todas partes aún en contra de su voluntad.

La cometa Flya aprovechaba cuando su amigo Viento estaba durmiendo para disfrutar de aquello que le gustaba.

Hasta que un día, mientras estaba apoyada sobre el umbral de una puerta, reposando, relajada mientras Viento volvía, se le acercó una hoja blanca.

- Hola Flya, ¿qué haces tan seria? - preguntó la hoja.

- No se, no me encuentro bien, estoy algo triste - contestó Flya.

- ¡Oh! ¿Por qué? ¿Qué te pasa? Pero si es un día precioso, mira que cielo azul tan bonito - dijo sonriente la hoja.

- Pues quiero ser libre, quiero poder ir a dónde me apetezca y cuando me apetezca y no dónde diga Viento y cuando él quiera - respondió con tristeza Flya.

- ¡Ayyy! Te comprendo perfectamente - aseguró la hoja.

Flya la miró con interés y expectación. La hoja decía entenderla. ¿Significaría eso que le pasaba lo mismo? ¿Habrían más cometas como ella y más hojas que se sintieran así?

- Cuando Viento no está no se qué hacer, no me atrevo a moverme, y cuando él llega siempre dice a dónde ir. Me gustaría no depender de Viento, saber decirle que no - afirmó con fuerza Flya.

- Sí, a mi me pasa lo mismo. Viento tiene mucho carácter, mucha fuerza y parece saber muy bien lo que nos conviene a cada uno, por eso, todos le seguimos sin rechistar aunque no nos guste lo que dice, lo que hace o a dónde va - aseguró con rabia la hoja.

- ¿Sabes?, hasta hoy, que lo he hablado contigo, no me he parado a pensar que a lo mejor esto mismo que me pasa a mí les pasa a otros. Acabo de darme cuenta de lo importante que es hablar y expresar los sentimientos - dijo Flya emocionada.

- Tienes razón - asintió la hoja - Creo que si lo hablamos y nos unimos, juntas tendremos más fuerza que Viento y podremos decir no y resistirnos a él cuando no nos guste lo que dice o hace - manifestó con alegría hoja.

A Flya aquella idea le pareció maravillosa y así lo hicieron. A partir de entonces, cuando Viento quería imponer sus ideas se unían las fuerzas que sentían ser las más débiles, y juntas, conseguían frenarlo.

Por eso, cuando Viento sopla muy fuerte, si prestas atención, le puedes oír protestar mediante silbidos porque Flya y sus amigos no le permiten que les domine.


lunes, noviembre 5

La sirenita Lili - Lectura Comprensiva


Lectura y Comprensión. Es un texto pensado para niños de Infantil y primeros años de Primaria.

Nuestra propuesta es que los papás le lean el cuento y, para asegurarnos que lo entiendan, te proponemos que visualicés juntos el vídeo.

Cuento:
 


la-sirenita-lili-lectura-comprensivaEn un bello lugar repleto de fantásticos arrecifes de coral, coloreadas flores marinas y preciosos peces vivía la sirenita Lili. Era una jovencita rubia, risueña, revoltosa, inquieta, traviesa, curiosa y un poco mentirosa.

La sirenita Lili tenía como entretenimiento principal contar a todos los que la querían escuchar falsas historias, infundadas experiencias y absurdas aventuras que sólo estaban en su imaginación.

Lili era feliz, se divertía inventando bromas, ideando trampas y creando sucesos y seres ficticios. Todos los habitantes de ese maravilloso lugar sabían de la imaginación desbordante de Lili y su afición a inventar y, por eso, desde hace ya mucho tiempo, nadie, absolutamente nadie hacía caso a la sirenita Lili y sus aventuras.

A Lili le gustaba explorar, imaginar y engañar. Hubo un día que la sirenita dijo:

- He visto un enorme y feo pez que nadaba felozmente hacía nuestras corales, con mi hermosa cola lo he despistado y he conseguido que cambie de camino pero hay que estar alerta porque puede volver.

Todos los habitantes estuvieron durante días pendientes del horizonte, esperando asustados la llegado de tan terrible pez hasta que al cabo de unas semanas, la sirenita Lili, riéndose a carcajadas, confesó que no existía tal animal.

Otro día Lili apareció con golpes, heridas y lágrimas en los ojos.

- Me ha atacado un coral. Un coral rojizo, muy raro, del arrecife número 12. Me acerqué mucho a él para observar su belleza desde cerca y me atacó.

El pueblo entero, armado de palos, se fue hacia el arrecife 12 donde sólo encontraron unas algas verdes y malolientes mientras la sirenita se reía sin parar orgullosa de su engaño.

En otra ocasión la sirenita aseguró haber visto sirenas más allá de los límites permitidos para los habitantes del lugar, la asamblea de los mayores se reunió para averiguar quién se había saltado las normas. Tras días y días de pesquisas, la sirenita, con risa burlona, confesó que no había visto nunca a nadie por aquellos lugares.

Y así una y otra vez, la sirenita Lili mentía, inventaba y hacía que todos se enfadaran con ella y, poco a poco, dejaran de creerla.

Llegó un momento que la sirenita Lili se aburría, nadie le hacía caso, ni reían sus pesadas bromas, ni le creían sus andanzas. Por eso, desesperada y desanimada decidió saltarse los límites prohibidos y experimentar cosas nuevas.

Nadó, nadó y nadó sin rumbo y desganada, sólo con la intención de alejarse un poco de aquel lugar. De pronto, se encontró con algo sensacional, completamente nuevo y diferente a cuanto había visto, oído u olido en toda su vida. Existía un lugar que no tenía agua, que era sólo arena, con unos monstruos enormes de muchos ojos y unos seres que no tenían cola sino dos cosas colgando de su cintura. Además, no nadaban por el agua sino se desplazaban moviendo esas cosas una delante y otra detrás. Los escuchaba hablar, reírse, los había de muchas edades y parecían divertirse.

La sirenita no se atrevía a acercarse más, no se quería arriesgar a que esos seres la vieran y la cogieran. Entonces decidió volver a su pueblo y contárselo a todo el mundo para que la acompañaran y lo vieran con sus propios ojos.

Nadó rápido, tan rápido como pudo y llegó casi sin aliento, asustada, sorprendida y confundida hasta la asamblea de los mayores. Cuando la sirenita Lili contó lo que había visto, nadie la creyó. Todos la ignoraban y le daban de lado.

- Creedme, es cierto, esta vez es cierto. Debéis de verlo con vuestros propios ojos - insistía llorosa la sirenita Lili - No miento, esta vez es verdad. Son seres muy extraños, se mueven raro, no tienen cola, no viven en el agua, y salen y entran de un monstruo alto con muchos ojos. Venid a verlos, por favor, dadme una oportunidad. Creedme, creedme - suplicaba la sirenita - No volveré a mentir ni engañar nunca más.

Pero nadie le hacía caso, todos estaban cansados de tantas y tantas mentiras como les había hecho creer la sirenita.

Lili estaba desesperada, quería que todos vieran lo que había descubierto pero no sabía qué podía hacer para que la creyeran. Tanto mentir le había pasado factura. Esta vez, aunque la sirenita decía la verdad, nunca nadie la creyó.

Ella no sabía qué eran aquellos seres, tú sí lo sabes. Aquellos seres que había visto la sirenita Lili eran personas, se estaban bañando y jugando en la playa y, lo que Lili llamaba monstruo de muchos ojos eran edificios. Pero como se había pasado la vida mintiendo ahora nadie de su pueblo la creía y, por eso, jamás pudo conseguir que nadie saliera con ella a la superficie y los viera.

¿Hemos aprendido algo con esta historia? La sirenita Lili, desde luego, ha aprendido la lección. Te propongo, ahora, que con este vídeo compruebes si te ha quedado claro el cuento.




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viernes, octubre 26

El Autobús de los sueños

Nuestra propuesta es que los papás le lean el cuento y hagan con ellos unos ejercicios de imaginación. 

el-autobus-de-los-sueñosCuento


Ángel estaba sentado en las escaleras de la entrada de su casa esperando a su mamá. Ángel estaba un poco preocupado. Ángel no quería hacer nada. No quería jugar, no quería salir, no quería comer, nada, no quería nada. Por fin llego su mamá.



- Ángel, cariño, ¿que haces ahí sentado? - dijo su mamá.

- Esperarte, es que no quiero hacer nada – contestó algo triste Ángel.

- ¿Estás malito? ¿ Te encuentras mal? ¿ Te duele algo? - insistió su mamá.

Ángel negó con la cabeza, no se sentía mal simplemente no quería hacer nada. Su mamá le miró con cariño, se sentó en el sofá, lo sentó en sus piernas y le dijo:

- Lo que te pasa es que te has bajado del autobús de los sueños.

- ¿Autobús de los sueños? - replicó Ángel sorprendido - ¿Qué autobús?

- El autobús de los sueños - le explicó su mamá- es un autobús donde viajan todas los sueños y fantasías. En cada asiento hay una ilusión distinta.

Ángel abrió muchos los ojos fascinado. Encantado con la idea imaginó perfectamente lo que habría en cada uno de las butacas, cada una de un color y rodeado de luces, estrellas, lunas y soles. 

Ángel imaginó todo tipo de sueños, algunos sencillos como jugar en el parque, estar más tiempo con sus papás, compartir juguetes con sus amigos, saltar en los charcos o pasear por la calle de noche. Otros sueños menos fáciles como tener un hermanito, seguir siempre con la misma seño, ir a la casa de Papá Noel en verano o tocar las nubes con las manos.

- Todos los niños tienen un asiento reservado en el autobús de los sueños, aunque hay algunos que nunca se pueden subir, otros aunque están dentro no se sientan, otros no se deciden por una butaca y otros, como te ha pasado a ti, se bajan sin darse cuenta - siguió su mama - Por eso, lo que hay que hacer es estar atentos a nuestro alrededor para así elegir el asiento del sueño que quieras y conseguir que esos deseos se cumplan.

Ángel con una enorme sonrisa que iluminaba toda su cara, cerró fuerte sus ojos para sentirse dentro del autobús de los sueños y, después de un ratito pensando, decidió en que asiento se quería sentar ese día. Estar con su mamá y recibir mimos, esa era su butaca de hoy, su ilusión de hoy. ¿Y mañana?... Ya mañana elegirá otra nueva silla en el autobús de los sueños puesto que cada día, cada momento, se puede seguir soñando.

Después de leer el cuento, escúchale sus sueños y deseos, que te diga en que asiento del autobús se sentaría.

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jueves, octubre 4

La niña de las lágrimas rosas - Matemáticas

Matemáticas. Es un texto pensado para niños de Guardería e  Infantil.

Nuestra propuesta es que los papás les lean el cuento y visualicéis juntos el vídeo para hacer, con vuestros hijos, unos ejercicios de colores y formas geométricas

la-niña-de-las-lagrimas-rosasCuento

Pepa es una niña con mucha suerte. Tiene una estupenda familia que la adora, muchos amigos que la quieren, uno seño buena y cariñosa que le enseña muchas cosas, unos juguetes muy divertidos y, en definitiva, todo lo que una niña puede desear.

Sin embargo, Pepa llora constantemente. Llora cuando está con la seño, llora cuando juega con sus amigos en el patio del recreo, llora cuando se sube en los columpios del parque, llora a la hora de comer, llora a la hora del baño, llora a la hora de irse a dormir, llora y llora. Y ¿sabéis por qué Pepa llora tanto?. Pues llora porque le encanta ver sus lágrimas.

Resulta que las lágrimas de Pepa son de un bonito color rosa. Cuando les da el sol brillan como diamantes y cuando les refleja la luna parecen perlas. Por eso, Pepa llora sin parar, porque le encanta ver sus lágrimas de color rosa.

Hasta que un día, mientras lloraba, se presentó un hada, el hada de la simpática sonrisa, que le preguntó:

- ¿Pepa, te das cuenta de que por bonitas que sean tus lágrimas más preciosa es una sonrisa?

Pepa la miró sorprendida, era imposible que algo fuera más bonita que sus bellas lágrimas rosas. El hada no sabe de qué estaba hablando, pensó Pepa sonriendo.

- Una sonrisa en tu carita - insistió el hada - resplandece más que el sol, una sonrisa refleja tu felicidad e ilumina a las personas que te quieren. ¿No crees que es mucho más preciosa esa sonrisa que tus lágrimas rosas?

Pepe se quedó pensativa y se miró al espejo. Sonrió y lloró lágrimas rosas. Pepa quería comprobar qué era más bonito, si llorar o sonreír. Después de un ratito seguía pensando que sus brillantes lágrimas rosas eran realmente espectaculares. Sí, lo tenía decidido, seguiría llorando y llorando.

De pronto, Pepa se fijó en sus papás, ellos estaban detrás, en silencio, mirándola llorar delante del espejo. La niña observó que cuando su carita se llenaba de lágrimas rosas sus papás se entristecían mientras que si ella sonreía sus papás relucían más que el sol, la luna y las estrellas.

En ese momento, Pepa descubrió que por mucho que le gustaran sus lágrimas rosas, una gran sonrisa alumbraba a sus papás, sus amigos y a todas las personas que la querían y, desde ese día, solo lloraba de vez en cuando, solo para ver el brillo de sus lágrimas rosas.

¿Y tus lágrimas, de que color son y que figura forman? Trabajamos las formas y colores en este vídeo:



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martes, octubre 2

El Paraguas Transparente y el Espejo Real - Lectura Comprensiva

Lectura y Comprensión. Es un texto pensado para niños de Infantil y primeros años de Primaria.

Cuento: 

Mónica se sentía diferente al resto de sus compañeros de clase. Tal vez por su ropa, o tal vez por sus piernas, o tal vez por el color de sus ojos, o tal vez por su forma de hablar, o tal vez ...no se, no sabría explicarlo.

Lo que sí sabía Mónica es que se sentía distinta y la trataban distinta. Sus compañeros se reían y burlaban de ella. Mónica estaba siempre triste. Le gustaría mucho tener amiguitos para jugar, saltar, correr y reír. 

Hasta que un lluvioso día de otoño, cuando Mónica estaba sentada sola, llorando en el suelo del patio del recreo, la niña oyó una vocecita que la saludaba.

- Mónica, hola Mónica.

La niña miró sorprendida a su alrededor y no vio a nadie.

- Mónica, hola Mónica, aquí, estoy aquí, a tu lado. Cerca de tu pierna.

La niña volvió su cabeza hacia donde la voz decía y se encontró con un pequeño hombrecillo. Pequeño como un garbanzo. Tenía una sonrisa simpática y la miraba con cariño.

- ¿Quién eres tú? - preguntó Mónica.

- Soy un duende, el duende Pedro. 

- ¿Un duende? - dijo Mónica cada vez más sorprendida.

- Sí, Pedro, el duende Pedro. Aparezco cuando hay niños que están tristes y solos.

- Yo estoy triste - dijo Mónica - Mis compañeros se meten conmigo, se burlan de mí y me entran muchas ganas de llorar todo el tiempo.

- Eso es porque te afecta lo que te dicen, la falta de respeto y de compañerismo te hace sentir mal. Yo tengo dos trucos para ayudarte a sentir mejor - dijo el duende Pedro.

Mónica se secó las lágrimas y miró al duende Pedro con emoción, estaba deseando conocer los dos trucos.

- El primero es mirarte todos los días en el Espejo Real y el otro es taparte con el Paraguas Transparente.

Mónica abrió muchos los ojos, un espejo y un paraguas no le parecían de mucha ayuda pero, no obstante, continúo escuchándole.

- El Espero Real es un espejo en el que te verás tal y como tu eres realmente. Con el Espejo Real podemos comprobar que todos somos distintos por dentro y por fuera. Con el Espejo Real se puede ver la belleza particular de cada persona - dijo el duende Pedro.

-  Ahhh, que maravilla - casi gritó Mónica cuando se miró al Espejo Real.

Mónica no podía apartar la vista de aquel Espejo que le dio el duende Pedro, veía en ella cosas geniales que hasta ahora nunca había observado y pensó que era una persona maravillosamente diferente. La niña sonreía feliz pero, entonces, se dio cuenta de algo:

- Duende Pedro, pero en este Espejo Real solo yo me veo tan fantástica, los demás me siguen viendo rara, extraña y diferente y seguiré estando triste con sus burlas - dijo Mónica apenada.

- Para eso es el Paraguas Transparente - contestó el duende Pedro - Cuando te digan algo que no te gusta abres el Paraguas y las palabras chocarán en él y resbalarán y, por lo tanto, no te podrán hacer daño.

Mónica no podía creer lo que oía pero estaba deseando probarlo. 

- El Paraguas es Transparente, nadie más que tu lo puede ver, cuando las palabras que te digan no te gusten lo abres y ya no te afectará nada, con el tiempo se aburrirán y dejarán de meterse contigo - dijo sonriente el duende Pedro.

Y así fue, Mónica cada mañana se miraba al Espejo Real para recordar la persona tan estupenda que era y abría su Paraguas Transparente cuando no quería escuchar a esos compañeros irrespetuosos y malvados. Cuando pasaron unos meses, nadie se burlaba ni reía de Mónica, esas malas personas se habían aburridos al ver que a la niña no le afectaban sus burlas. 

Visualiza el vídeo para hacer unas fichas de lectura comprensiva sobre este cuento:



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lunes, septiembre 24

La luna que quería ser su amiga - Grafomotricidad


Lectura y Comprensión. Es un texto pensado para niños de Infantil y primaria.


Nuestra propuesta es que los papás le lean el cuento y hagan con ellos unos ejercicios de grafomotricidad que podéis encontrar en el vídeo.


la-luna-que-queria-ser-su-amiga-grafomotricidadCuento
 
La luna llevaba días y noches corriendo detrás sin alcanzarlo. 

La luna quería ser su amiga, quería saber cómo conseguía ser tan brillante, tan luminoso, quería saber cómo calentaba tanto, quería saber tantas cosas.

A la luna le apetecía darle la mano, charlar con él, jugar con él...

La luna ya no sabía que hacer, cómo podría llegar a su lado, darle un abrazo y ser amigos. Lo llamaba a voces, le escribía poemas, le cantaba canciones pero no conseguía llegar al sol.

La luna estaba siendo muy paciente, muy constante y persistente pero el sol era más rápido que ella y cuando casi lo alcanzaba volvía a desaparecer.

Una noche, el búho le dijo a la luna: 

- ¿Por qué no le mandas un mensaje con el caracol? Al caracol le encanta estar al sol y son muy amigos.

A la luna eso no le pareció una buena idea, el caracol era muy lento y ella ya estaba impaciente.

Un murciélago le dijo a la luna:

- ¿Por qué no le mandas un mensaje con un águila? Ella vuela muy alto y se acerca mucho al sol.

A la luna eso no le pareció una buena idea, el águila se distraía mucho cazando.

Otra noche la luciérnaga le dijo a la luna:

- ¿Por qué no le mandas un mensaje con la pantera? Ella corre mucho y podrá alcanzar el sol en el horizonte.

A la luna eso no le pareció buena idea, la pantera no será capaz de pararse y hablar tranquilamente.

En otra ocasión el zorro le dijo a la luna:

- ¿Por qué no le mandas un mensaje con un canguro? Él salta mucho, quizás en un salto llega hasta el sol.

A la luna eso no le pareció buena idea, el canguro lleva a su cría en la bolsa y no querrá saltar tan alto.

Y así se pasaba el tiempo y la luna seguía corriendo y corriendo detrás del sol sin poder alcanzarlo.

Hasta que un día, una nube le dijo a la luna:

- ¿Cuando te darás cuenta que necesitas ayuda? Muchos son los que se han ofrecido y a todos los has rechazado. ¿No ves que entre todos será más fácil? 

- Pero no me sirve nadie de los que me han dicho, todos tienen defectos - dijo la luna.

- Claro que sí, todos tenemos defectos pero también virtudes que hay que aprovechar - dijo la nube - Si quieres yo misma puedo hablar con el sol dentro de un ratito y darle tu mensaje.

- Pero...pero...si te doy un mensaje lo mojarás con tu lluvia - dijo la luna.

- Pues puedes elegir - respondió la nube - o aceptas la ayuda o nunca alcanzarás el sol.

La luna se quedó pensativa y decidió darle a la nube la oportunidad de llevar un mensaje al sol. 

La nube cumplió su promesa y el sol le respondió a la luna que estaba encantado de ser su amigo.

Por eso, desde entonces, si miras al cielo al inicio y al final de cada día, verás que están allí tanto el sol como la luna juntos compartiendo un momento de juego.

Y ahora, si te apetece puedes hacer unas fichas con la luna y su nuevo amigo el sol, mira el vídeo:


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martes, marzo 13

Quelseri, un regalo para mi papá - Lectoescritura


Cuento: 

Nicky estaba seria y pensativa. Su mamá y también en el cole, su seño le habían explicado que pronto sería el "Día del Padre". Al parecer, era un día especial donde se les recordaba a los papás cuanto se les quiere. Nicky quería hacerle algo distinto a su papá, quería sorprenderle pero no se le ocurría cómo.

De pronto Nicky tuvo una gran idea, un cuento, le escribiría un cuento a su papá y ese sería su regalo para él. Inmediatamente cogió un lápiz y papel y comenzó a escribir:

Quelseri era un país distinto a los demás, los niños corrían por las calles todo el día sin ir al cole, no había normas, se podía comer chocolate sin parar, subirse al sofá con los zapatos, bañarse sólo si les apetecía, no había que recoger los juguetes...en fin, era ideal. Todos los que vivían allí hacían lo que les daba la gana cada minuto del día, estaban encantados.

Lo singular de Quelseri es que no había papás ni mamás, sólo niños, niños de todas las edades que podían hacer lo que les diera la gana todo el tiempo. Eran felices, jugaban sin parar y nunca nadie les decía lo que estaba bien o lo que estaba mal, nadie les regañaba, nadie les daba instrucciones ni ponía reglas.

Hasta que un día, llegó a Quelseri Nicky. Ella era una niña inquieta, revoltosa, traviesa pero dulce, cariñosa y educada. Cuando Nicky llegó a aquel país se sorprendió de lo desordenado que estaba todo, no se encontraban los juguetes, ni las cucharas, ni los platos...Los niños tenían los dientes picados de comer dulces sin parar, estaban sucios y olían muy mal.

- ¿Vuestros papás os dejan comer tanto chocolate? ¿E ir tan sucios? Y los juguetes están todos estropeados y tirados por el suelo, ¿no tenéis que recogerlos? - dijo Nicky muy sorprendida.

- Aquí no hay papás, por eso se vive tan bien. Cada uno hacemos lo que nos da la gana - dijo sonriente y feliz un niño con todos los dientes negros y la cara llena de churretes.

- ¿Sin papás? - respondió Nicky impresionada - Pero, ¿quién os da besitos? ¿Quién os ayuda a levantarse del suelo si os caéis? ¿Quién os prepara ricas comidas? ¿Quién os acompaña cuando queréis ir a casa de algún amigo o al parque o al cole? ¿Quién os explica las cosas que no entendéis? ¿Quién os abraza cuando estáis tristes? ¿Quién lee con vosotros?

Los niños de Quelseri miraron con asombro a Nicky. A ellos nadie les daba abrazos ni besos, ni les ayudaba a nada pero, podían hacer lo quisieran, sin normas, sin reglas...

- Los papás - dijo Nicky - son muy importantes. Ellos nos apoyan y nos enseñan. Todo lo que nos dicen o lo que hacen es bueno para nosotros. Por ejemplo, es mejor no comer muchos dulces para que nuestros dientes estén sanos, es mejor bañarse porque estando limpitos es más agradable estar a nuestro lado, debemos alimentarnos bien para crecer y estar fuertes, es conveniente recoger y cuidar los juguetes para que no se estropeen y podamos disfrutar de ellos mucho tiempo.

- ¿Por qué sabes esas cosas Nicky? - preguntó un niño con la ropa sucia y rota.

- Me lo ha explicado mi papá. Yo le quiero mucho porque me cuenta todas estas cosas y otras muchas más pero, sobretodo, ¿sabéis que es lo mejor de tener un papá? - dijo orgullosa Nicky - Lo mejor de tener un papá es saber que siempre podrás contar con él, que hagas lo que hagas siempre estará a tu lado, cuidando de ti y queriéndote tanto como tú le quieres a él. Me encanta cuando mi papá llega a casa y me abraza fuerte fuerte, juega conmigo, me hace cosquillas, me ayuda a bañarme, a cenar y me arropa en mi cama. Nunca tengo miedo de noche porque se que, mientras yo duermo, mi papá también cuida de mi. Yo adoro a mi papá.

Todos los niños de Quelseri estaban en silencio, escuchando lo que Nicky contaba de su papá y, sobretodo, como lo contaba. Ahora todos sentían la necesidad de tener un papá como tenía Nicky. Un papá que, aunque les pusiera normas, les quisiera y les cuidara para siempre.


Ahora inténtalo tú, invéntate un cuento de regalo para tu papá, seguro que le encantará.

lunes, marzo 5

¡¡Misi, están montando el circo¡¡ - Lectura Comprensiva

Lectura y Comprensión. Es un texto pensado para niños de Infantil y primeros años de Primaria.

Nuestra propuesta es que los papás le lean el cuento y, para asegurarnos que lo entiendan, te proponemos que visualicés juntos el vídeo.

Cuento:
 

misi-estan-montando-el-circo-lectura-comprensivaA Misi le pareció que estaban todos muy nerviosos aquella mañana. Con desgana y lentamente se levantó de su cama para desayunar un gran tazón de leche. Toda la familia estaba en la cocina riendo, bailando y saltando. Parecían emocionados, especialmente felices. El gatito Misi les miró con fastidio, hacían mucho ruido y no le habían dejado dormir hasta tarde.

Una vez llenado su estomago preguntó con poco interés qué es lo que pasaba para tanto alboroto.

- Vamos al circo, hoy llega el circo, estará aquí al lado, lo montan en la explanada de detrás de casa. Hay payasos, trapecistas, domadores, malabaristas y animales maravillosos, que saben hacer cosas espectaculares como leones que saltan aros, elefantes que bailan, monos que hacen piruetas y muchas cosas más. Será genial - dijo Toni eufórico.

Misi lo miró sin entusiasmo, no entendía que eso fuera para tanto. Al gatito Misi le parecía más interesante echarse en su cama a dormir su siesta de la mañana.

Los niños se vistieron rápidamente y, aprovechando que era sábado y no había cole, se fueron a la explanada a ver cómo montaban la carpa del circo. Era maravilloso verlos trabajar, cada uno sabía exactamente lo que tenían que hacer y cuando hacerlo, los focos, las gradas, la pista, los columpios para los trapecistas, las vallas para que los animales no hicieran daño a nadie...y mientras, por detrás, los cuidadores lavaban y alimentaban a los animales y los artistas ensayaban sus números.

Toni no quería que Misi se lo perdiera, era una oportunidad única. Por eso, entró corriendo en casa y gritando:

- Misi, Misi ¿Dónde estás? Vente, ven a ver cómo montan el circo, cómo comen los animales y cómo ensayan los malabaristas. Es estupendo, vente, vamos.

Misi, como siempre, estaba tirado en la cama, allí parado, dormitando, sin hacer nada, pasando el tiempo. El gatito miró a Toni con pereza y apatía y se dio la vuelta para que lo dejara dormir un poco más.

- Misi, ahí tirado te lo pierdes todos. Está bien descansar de vez en cuando, pero si sólo haces eso, no disfrutas de las cosas. Vente, te encantará, te divertirás - dijo Toni con insistencia.

A Misi no le interesaba nada de lo que Toni le estaba diciendo, quería seguir allí tirado pero sabía que su amigo no le dejaría dormir hasta que fuera un rato con él, de modo, que se levantó con indiferencia y anduvo lentamente hasta la explanada dónde estaba el circo. Durante el corto trayecto, el gatito, iba maullando en tono de protesta, se quejaba por andar, por las piedras, por las gente, por el ruido, se lamentaba por todo.

Cuando llegaron a la explanada dónde estaban montando el circo, Toni mostró a su amigo todos los rincones. Las caravanas en qué vivían los payasos, las taquillas para comprar las entradas, la carpa ya casi terminada de montar, los ensayos. Misi lo seguía de cerca sin deleitarse en nada, tan sólo deseoso de que terminara todo aquello para tenderse y echar una siesta.

En uno de los rincones, por detrás de la carpa, Toni y Misi encontraron a un mago ensayando su número. El Mago Toc le pidió a Misi y a su amigo que le ayudasen en el ensayo. Misi aceptó de mala gana a la espera de que terminase lo antes posible para irse a dormir. El gatito Misi y Toni entraron en una caja mágica y el Mago Toc, con su varita, los trasladó a un lugar muy especial.

Toni paseó en un gran barco de chocolate y vio preciosos paisajes, animales increíbles y personajes fantásticos. Aquel viaje era espectacular y Toni lo disfrutó a la grande, con entusiasmo e intensidad.

Misi, sin embargo, paseó por un lugar triste y sobrio, no había nada, sólo camas. Estaba vacío de gente, de plantas, de animales. No había ruidos, ni colores. Sólo silencio y oscuridad.

Cuando el Mago Toc con su varita mágica hizo que Misi y Toni volvieran a la explanada del circo, Toni estaba pletórico de felicidad, le había encantado la aventura mientras Misi estaba apenado y afligido con la experiencia.

El Mago Toc les dijo:

- Cada uno habías viajado a vuestro corazón. Como Toni disfruta y vive con intensidad las cosas, en su viaje había colores, alegría y vida mientras que tú, Misi, como sólo quieres estar solo, en silencia y durmiendo pues todo estaba triste y oscuro.

Misi abrió muchos los ojos sorprendido. El Mago Toc tenía razón, desde ahora en adelante sería menos perezoso y vago y gozaría más de cada momento que pudiese vivir.

Esa misma noche, Misi, Toni y otros muchos niños se divirtieron muchísimo con el gran espectáculo del circo.


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lunes, febrero 12

Felicidades por Amar - Grafomotricidad


Lectura y Comprensión. Es un texto pensado para niños de Infantil y primaria.


Nuestra propuesta es que los papás le lean el cuento y hagan con ellos unos ejercicios de grafomotricidad que podéis encontrar en el vídeo.


felicidades-por-amar-grafomotricidadCuento 

Juan estaba sentado en la puerta de su casa serio y pensativo. Estos días oía por todas partes hablar del día de los enamorados. Juan no sabía qué era enamorados y no estaba seguro quién podría explicárselo. Finalmente decidió preguntarle a su mamá.

- Es un día especial, un día que se celebra que se está enamorado, que se quiere, que se siente amor e incluso, algunas personas, se hacen regalos - dijo su mamá.

Juan se quedo sorprendido pero no estaba seguro de haberlo entendido. Se acostó pensando en ello y deseando que llegara ese día para saber qué pasaba de especial.

Cuando se levantó a la mañana siguiente su papá le estaba dando un gran ramo de flores rojas a su mamá, ella sonreía y le daba besitos. Juan lo miró desconcertado, hoy no era el cumple de mamá.

- Buenos días Juan, felicidades cariño - le dijo su papá.

- Felicidades - le dijo también su mamá cogiéndolo en brazos y apretándolo fuerte - Felicita a tu hermanita también, Juan.

- ¿Qué pasa? ¿Es el cumpleaños de todos nosotros? - preguntó Juan fascinado.

Su papá y su mamá sonrieron cariñosamente y le recordaron que era el día de los enamorados. Este día, le recordó su mamá, es el día especial en el que se celebra el amor. Se trata de recordarle a las personas que amamos que estamos aquí, que siempre compartimos sus alegrías, que les apoyamos en sus decisiones, que nos apenamos cuando están tristes.

- Y ¿por qué me felicitáis a mí? - preguntó Juan.

- Porque es tu día, es nuestro día. Es el día especial de todas las personas que aman - respondió su mamá.

Juan hizo una lista de las personas a las que quería mucho: mamá, papá, hermanita, titos, abuelos, amigos, seño..¡Puff! Era cierto, había mucha gente a la que Juan quería y esas mismas gente también lo querían mucho a él. Entonces tuvo una gran idea, les haría un regalo por aquel día especial. A su mamá una pulsera, a su papá un coche nuevo, a su hermanita una muñeca, a su abuelo unas gafas nuevas, a su abuela unos zapatos rojos, a..

- Juan, Juan, ¿en qué piensas? - le dijo su mamá.

Cuando Juan se lo dijo a su madre ella sonrió y le dijo:

- No es necesario todos esas cosas, el día del amor no es para hacer muchos y caros regalos, es para recordar a todas esas personas que tanto te quieren que también tu los quieres a ellos. Es suficiente con una palabra amable, un beso, un abrazo o compartir con ellos algo que para ti sea muy importante. Y sobretodo, es un día para reflexionar cómo seguir demostrando nuestro amor, cada día del año, a todas ellos.

- ¿Tú lo haces mamá? ¿Tú demuestras todo el año que quieres? 

- Cuando te hago verduras a pesar de que no te gustan es porque te quiero, cuando papá te lleva al cole por la mañana a pesar de que algunos días no te apetece levantarte es porque papá te quiere, cuando la hermanita llora cuando no le dejas tus juguetes es porque te quiere y quiere hacer lo mismo que tú...En cada cosa que se hace y se dice se está demostrando el amor - contestó su mamá.

- Ya lo entiendo todo mami - dijo Juan feliz - El día de los enamorados es cuando celebramos que durante todo el año nos queremos.

Ahora, si te apetece un poco de escritura y grafomotricidad con Juan en este vídeo:



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