miércoles, noviembre 22

El reno Quique - Grafomotricidad

Lectura y Comprensión. Es un texto pensado para niños de Infantil y primeros años de Primaria.


Nuestra propuesta es que los papás le lean el cuento y hagan con ellos unos ejercicios de grafomotricidad de la mano del reno Quique

Cuento:
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El reno Quique está muy orgulloso de su papá. Su papá se llama Rudolph, es uno de los renos que ayudan a Papá Noel a repartir los regalos en Navidad. Es un trabajo muy importante, el más importante del mundo, pensaba el reno Quique.

Quique quería ser como su papá, muy responsable, se tomaba muy en serio su trabajo, siempre iba feliz y contento cuando Papá Noel lo llamaba... El reno Quique presumía constantemente de su papá y se reía del trabajo de los papás de sus amigos.

Muchas veces, el reno Quique, hacía llorar a sus amigos porque se burlaba de ellos cuando contaban qué hacían sus papás y sus mamás. A los que trabajaban en una oficina les decía que estaban paliduchos, si eran fontaneros o albañiles les decía que si tenían fuerza para coger las herramientas, si conducían les decía que si no sabían ir más rápido, los que trabajaban en casa les decía que si no sabían salir a la calle, los que eran maestros o profesores les decía que no podían enseñar nada porque no habían visto el mundo...el reno Quique tenía una frase desagradable para todas las profesiones.

Eran mucho los días que llamaban al papá y a la mamá del reno Quique desde el colegio para darles las quejas del comportamiento de su hijo. Sus papás estaban muy disgustados. Habían hablado con Quique en multitud de ocasiones, les habían explicado que todas las profesiones eran importantes, pero el reno Quique seguía comportándose igual.

Entonces su papá, Rudolph, tubo una gran idea. Le pidió a Papá Noel que dejara que Quique viese el mundo desde arriba, desde todo lo alto, que diese un paseo en el trineo y observase.

El reno Quique estaba eufórico, se sentía el más poderoso, nunca antes un reno tan joven se había paseado en el trineo de Papá Noel. Estaba entusiasmado, emocionado, nervioso y feliz con la experiencia. Ninguno de sus amigos había vivido algo así, podría reírse de todos ellos en el cole mañana mismo.



Cuando el trineo empezó su recorrido por el cielo, el reno Quique, se quedó impresionado. ¡Qué bonito! ¡Como se veía todo desde allí! Era espectacular. Su papá, entonces le dijo:

- Mira Quique,¿ves ese edificio?, ¿es tu colegio?

- Sí, que chulada - dijo con alegría Quique.

- Para que exista ese edificio han tenido que trabajar en él arquitectos, aparejadores, albañiles, fontaneros, pintores, electricistas, carpinteros, transportistas, cristaleros, gruistas y seguro que se me olvida algunos más. Para que, por ejemplo, un pintor pueda hacer su trabajo alguien tiene que trabajar en una tienda de pinturas y venderle los materiales. Para que se pueda vender la pintura es necesario fabricas para elaborarla. Para que se pueda elaborar esa pintura otros han tenido que estudiar cómo hacerla y enseñar a otros. Y, por supuesto, para que todos ellos puedan trabajar es imprescindible comer, por lo que es necesario que otros trabajen haciendo las comidas...

El reno Quique miraba impresionado a su papá.

- Y esto es sólo un ejemplo, Quique, ves todo lo que se puede observar desde aquí, desde lo alto, pues para cada cosa que ves, cada edificio, cada campo sembrado, cada parque o cada coche es necesario la colaboración de muchos profesionales, que directa o indirectamente, trabajamos unidos para formar todo esto que ves. Si faltara alguna profesión todo lo que conoces no sería posible.

- Vaya, no lo había pensado nunca así, papá - dijo el reno Quique avergonzado.

- Todos somos imprescindibles, todos nos necesitamos los unos a los otros, porque no sería posible que uno sólo pudiera hacerlo absolutamente todo. Por eso, Quique, no puedes olvidar la importancia de respetar siempre lo que hacen los demás, se dediquen a lo que se dediquen - concluyó el papá de Quique - ¿Has comprendido lo que quiero decirte?

El reno Quique se quedó muy pensativo. Estaba triste porque no había sabido valorar el esfuerzo de los demás y la importancia de lo que cada uno hacía. Ahora entendía que cada uno aportaba lo que sabía hacer o lo que le gustaba hacer y que todos merecían el mismo respeto que su papá. 

Al día siguiente el reno Quique pidió perdón a todos sus amigos por haberles faltado el respeto a ellos y a sus papás y mamás y decidió que esas Navidades no sólo echaría una mano a su papá Rudolph en el trineo de Papá Noel, sino también a su seño que se esforzaba para enseñarles a leer, al papá de Nora que elaboraba una gran cantidad de dulces para esos días, a la mamá de Juan que tenía mucho follón en la tienda, al papá de Carla que organizaba el alboroto del tráfico, a la mamá de Iván que tenía que asegurarse de que la iluminación de todas las calles estuviera perfecta  y a todos aquellos que con cariño y esfuerzo hacían que las Navidades fueran posible.

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lunes, noviembre 20

El camello Ricardo - Lectura y Comprensión


Lectura y Comprensión. Es un texto pensado para niños de Infantil y primeros años de Primaria.


Nuestra propuesta es que los papás le lean el cuento y, para asegurarnos que lo entiendan, le hacemos unas preguntas que os proponemos a continuación.

Cuento


el-camello-ricardo-lectura-y-comprensionEl camello Ricardo tenía una ilusión, una meta, un objetivo en la vida. Desde muy pequeño soñaba con ello. Estudiaba mucho, hacía deporte, prestaba mucha atención en clase, era obediente con sus papás, cariñoso con sus abuelos, compartía sus juguetes con todos sus amigos, era educado, amable, cordial....Se esforzaba cada día para ser un buen camello, así y sólo así, alcanzaría su sueño.

Ricardo quería ser el camello del Rey Baltasar. Cada año, cuando se acercaba la fecha en que los tres Reyes se ponían en camino, esperaba al lado del teléfono a que le llamara para irse con él a repartir los regalos. Pero el teléfono nunca sonaba. El camello Ricardo esperaba pacientemente en la puerta de su casa a que pasaran los Reyes para saludarles y recordarles que estaba allí, dispuesto a ayudarles con los juguetes.

Sus papás siempre le decían que tenía que tener paciencia, que había que prepararse bien para llevar a cabo una responsabilidad tan grande. Le decían que siguiera con constancia, trabajando tan bien como lo había hecho hasta ahora y, que tanto esfuerzo, tendría su recompensa.

Ricardo estaba convencido de que sería este año. Estaba seguro de que el Rey Baltasar vendría a buscarlo y juntos emprenderían el mágico camino, seguirían a la estrella y llegarían a la casa de todos y cada uno de los niños del mundo a dejarles ese juguete que tanto deseaban. Al camello Ricardo la emoción le envolvía, estaba ansioso de alcanzar su ansiado sueño. 

Y, de pronto, aquella mañana, mientras desayunaba llamaron a la puerta. El camello se quedó inmóvil, estaba tan nervioso que casi no podía respirar, era Baltasar, estaba seguro. En la entrada escuchó a su papá decir: - "Que honor, majestad, pase, pase". 

Y allí en el comedor de su casa apareció. Con su corona, con su capa, con su barba, era... ¡el Rey Melchor!. 

El camello Ricardo estaba decepcionado, sus expectativas eran otras, lo que quería, lo que deseaba, lo que anhelaba era al Rey Baltasar. No, no pensaba ayudar al Rey Melchor, su sueño no se cumplía como lo había pensado, como lo había imaginado y no pensaba aceptarlo.

El camello Ricardo tenía claro que no cedería, las cosas tenían que ser como él quería o no lo haría. Nadie le diría con que Rey tenía que ir. 

Sus papás intentaban explicarle que a veces no siempre se tenía lo que se deseaba, que en la vida no todo salía como uno pensaba, pero que podía haber otras alternativas tan buenas o más, y, que por eso, había que permanecer atentos a las señales.

- "En ocasiones hay que ceder, Ricardo" - le decía su papá. 

- "Te vas a perder la oportunidad de tu vida"-le decía su mamá. 

Pero el Ricardo estaba decidido, no cedería ni un ápice a sus expectativas. Estaba frustrado, desilusionado, se sentía irritado y enfadado por no conseguir justo lo que quería. 

El camello Ricardo dejó de hacer deporte, de aprender en clase, de obedecer a sus papás...No se encontraba nada bien, y cada día su sensación empeoraba.

Un día su mamá se sentó a su lado y le dijo: - "Ricardo, cariño, tener sueños y luchar por ellos es fantástico y debes seguir haciéndolo siempre. Además, también son importantes otros aspectos que debes tener en cuenta y considerar."

-¿Cómo por ejemplo qué? - dijo el malhumorado camello Ricardo.

- "Hay que respetar las decisiones de los demás, hay que tener paciencia y continuar actuando siempre con el corazón, y sobretodo, hay que aprovechar los momentos que se te brindan para disfrutar. Ceder a tiempo cuando la ocasión y las personas lo requieren te hará más feliz a ti y a los que te rodeamos" - dijo con cariño su mamá.

- "¿Seré feliz si ayudo al Rey Melchor en vez de al Rey Baltasar?" - dijo el camello Ricardo.

- "Serás feliz porque estás haciendo lo que te gusta y por lo que has luchado, a pesar de que no sea, exactamente, como tu querías. También serán feliz los niños a los que le lleguen sus regalos con tu ayuda. Y seremos felices papá y yo de ver que tu estás contento y satisfecho de tu trabajo" - continúo su mamá.

El camello Ricardo miró a los ojos de su mamá, siempre le transmitía tranquilidad, paz y armonía, tenía razón. Su orgullo y cabezonería no le hacía sentirse bien, se iría con el Rey Melchor. Nada más tomar la decisión, el camello Ricardo, se sintió relajado, sosegado y dichoso. Era un camello con mucha suerte, pensó.

Preguntas de Comprensión propuestas:

¿Cómo se llamaba el camello?; ¿Cuál era el sueño del camello?; ¿Qué hacía para alcanzar su sueño?; ¿Que le decían sus papás que fuera paciente o exigente?; ¿Qué hacía el camello Ricardo cuando llegó el Rey a su casa?; ¿Qué Rey era el que entró al comedor?; El camello Ricardo, cuando vió al Rey, ¿cómo se sintió?; ¿Por qué se sintió así?; ¿Se fue el camello Ricardo inmediatamente con el Rey Melchor?; ¿Qué le dijo su papá al camello Ricardo?; El camello Ricardo no quería ceder y decidió no irse con el Rey Melchor, ¿le hacía eso ser feliz?; ¿Cómo le hacía sentir?; ¿Qué aspectos le dijo su mamá al camello Ricardo que también había que tener en cuenta?; ¿Por qué creía su mamá que sería feliz si se iba con el Rey Melchor?; ¿Qué le transmitía su mamá cuando la miraba a los ojos?; Definitivamente el camello Ricardo decidió aceptar la invitación del Rey Melchor, ¿cómo le hizo sentir esto?.
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lunes, noviembre 13

El patito Lolo - Lectura y Comprensión

Lectura y Comprensión. Es un texto pensado para niños de Infantil y primeros años de Primaria.


Nuestra propuesta es que los papás le lean el cuento y, para asegurarnos que lo entiendan, le hacemos unas preguntas que os proponemos a continuación.

Cuento

El patito Lolo era muy inteligente, simpático, amable, educado y muy tímido. Al patito Lolo le daba mucha, pero que mucha, vergüenza hablar con los amigos de sus papás, saludar a los vecinos, contestar en clase cuando le seño le preguntaba, hacer amigos nuevos en el parque, acercarse a sus compis de clase en el recreo...

El patito Lolo se quedaba quieto y observaba como jugaban los demás o como conversaban. Se ponía muy nervioso, el corazón le iba muy rápido, le entraban muchas ganas de llorar y le dolía la barriguita cuando le insistían para que hablara o diera besitos. Nadie parecía entenderlo, nadie comprendía que era muy difícil para él hacer esas cosas.

Al patito Lolo le apetecía volver a meterse en su cascarón, allí estaba seguro, calentito y no tenía que relacionarse con nadie. Allí, en su cascarón, no sentía vergüenza, no se sonrojaba cuando le hablaban pero, claro, estaba solito. 

Cuando el patito se levantaba por la mañana siempre se decía a sí mismo que hoy sería un día distinto pero, en cuanto se empezaba a encontrar con otros patitos, se ruborizaba, se retraía, agachaba la cabeza muy avergonzado y hablaba tan bajito que no podían oírle. 

Y así, observando y examinando a los demás, pasaban los días para el patito Lolo. Se sentía inseguro, le preocupaba mucho que pensaban todos de él, enviada a los otros patitos porque ellos sí eran interesantes. El patito Lolo sentía que no era importante, que no sabía hacer las mismas cosas que hacían otros....

Pero un día, un gran día, todo cambió. El patito Lolo estaba sentado en una esquina del patio del colegio mirando como jugaban sus compañeros de clase. Todos corrían mucho, jugaban a esconderse y se reían sin parar, parecía un juego muy divertido. De pronto, Hugo, un patito charlatán y travieso se calló en un agujero. Los demás patitos seguían corriendo, chillando y riendo y nadie se dio cuenta excepto Lolo. Al percibir que el patito Hugo estaba en peligro quiso ayudarlo, respiró hondo y profundo varias veces y superando sus miedos corrió a avisar a la seño. El patito Lolo hablaba alto y fuerte para que lo entendieran muy bien y pudieran rescatar al patito Hugo lo antes posible.

Cuando pasó el susto y sacaron a Hugo sano y salvo, todos felicitaban al patito Lolo, le abrazaban y le besaban elogiando, lo que para él, había sido todo una hazaña. Desde ese día Lolo entendió que era tan importante como los demás, que era tan inteligente, valiente y bueno como el resto de sus compañeros y amigos. Y, aunque el patito Lolo sigo siendo algo tímido, se sentía más seguro, relajado y atrevido.

Preguntas de Comprensión propuestas:

¿Cómo se llamaba el patito?; Di tres características del patito; ¿Qué le daba vergüenza al patito?; ¿Cuando le dolía la barriguita y el corazón le iba muy rápido?; ¿Por qué el patito quería meterse en su cascaron?; ¿Cómo hablaba el patito?; ¿Cómo se sentía el patito Lolo?; ¿Dónde estaba sentado el patito mientras los demás jugaban?; ¿Cómo era el patito Hugo?; ¿Qué le pasó al patito Hugo?; ¿Quién se dio cuenta de lo que le pasaba a Hugo?; ¿Qué hizo el patito Lolo para ayudar a Hugo?; ¿Qué le hacían todos al patito Lolo cuando ayudó a Hugo?; Después de ayudar a Hugo , ¿cómo se sentía el patito Lolo?.

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viernes, noviembre 10

El cervatillo Carlitos - Matemáticas

Matemáticas. Es un texto pensado para niños de Infantil y primeros años de Primaria.

Nuestra propuesta es que los papás les lean el cuento y después visualicéis juntos el vídeo para hacer, con vuestros hijos, unos ejercicios de matemáticas.
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Cuento

El cervatillo Carlitos era inteligente, aplicado, inquieto, bullicioso y gruñón, muy gruñón. A Carlitos le encantaba aprender y prestaba mucha atención a todo lo que le explicaban, se concentraba para escuchar con interés lo que le contaban sus papás, sus abuelos, sus titos, sus amigos, los maestros. Siempre estaba dispuesto a conocer algo nuevo, a profundizar en lo que le explicaban, a repasar lo aprendido. 

Le encantaba el cole, cuando lo recogían se emocionaba demostrando a todos lo que le habían enseñado ese día. El cervatillo Carlitos era el orgullo de sus papás, era educado, amable, espabilado, astuto. Sólo había una cosa que no les gustaba de Carlitos su malhumor. 

El cervatillo se enfadaba con facilidad, se enfurruñaba si no le hacían caso de forma inmediata, se disgustaba si el dibujo no le salía perfecto, se contrariaba si la ropa no le gustaba, se molestaba si otros cervatillos no le dejaban sus juguetes, se enojaba si le cogían los suyos,...

El cervatillo Carlitos estaba siempre irritado. De forma habitual chillaba, lloraba, se tiraba al suelo, daba golpes, arrojaba sus juguetes, daba patadas a las paredes. Sus papás le explicaban una y otra vez que eso no era la forma de actuar, que cuando se sintiera mal lo contara, que expresara con palabras sus emociones, que no pasaba nada si se sentía mal o triste o enfadado, pero que esa manera de reaccionar no le valía para solucionar el problema ni para encontrarse mejor. 

Carlitos entendía perfectamente lo que le decían sus papás pero, cuando llegaba el momento, no lo podía controlar. Entonces a su mamá se le ocurrió un juego. Al cervatillo Carlitos, de inicio, no le convenció mucho la propuesta pero, decidió intentarlo.



La idea de mamá fue un éxito, cuando Carlitos sentía ganas de enfadarse, de gruñir, de chillar o de llorar porque no era capaz de controlar y expresar sus emociones, primero se relajaba con este juego y después, con calma, explicaba lo que sentía y el motivo de su indignación y así se encontraba mucho mejor.

El cervatillo Carlitos estaba feliz de haber encontrado el camino para tranquilizarse y reflexionar sobre como expresar sus emociones y sentimientos.

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miércoles, noviembre 8

La abejita Carolina - Lectura y Comprensión

Lectura y Comprensión. Es un texto pensado para niños de Infantil y primeros años de Primaria.


la-abejita-carolina-lectura-y-comprensionNuestra propuesta es que los papás le lean el cuento y, para asegurarnos que lo entiendan, le hacemos unas preguntas que os proponemos a continuación.

Cuento
A la abejita Carolina no le gustaban los cambios, estaba encantada con su rutina, sabía exactamente lo que tenía que hacer en cada momento y con quién y eso le proporcionaba tranquilidad y seguridad. 

A la abejita le gustaba levantarse temprano para ir al cole de las abejitas, aprendían a hacer miel, a ordenar el panal y a ser reinas. La abejita Carolina quería ser reina de mayor, tener una corona, decir a todos lo que tenían que hacer y mandotear todo el día.

Carolina la abejita desayunaba muy bien antes de salir de casa por las mañanas y cuando volvía se tomaba un buen almuerzo. Quería estar fuerte y ponerse grande muy pronto. Después de una larga siesta salía a jugar con sus amigas. La abejita Lucía era su mejor amiga. Las dos revoloteaban de flor en flor recolectando polen imitando a las abejitas mamás. Carolina y Lucía también se divertían asustando a los niños en el parque, se acercaban a ellos y hacían como si les fueran a picar. Eran un poco traviesillas.

Cuando empezaba a oscurecer, la abejita Carolina volaba rápida para casa. Cenaba un plato de rica miel y se acostaba a dormir toda la noche.

Así transcurrían todos los días para la abejita Carolina que crecía feliz. Pero un día todo se torció. Cuando Carolina se despertó aquella mañana la colmena tenía un olor distinto, el desayuno era diferente, al llegar a su cole la abejita seño no era la misma, no hicieron miel, ni aprendió nada de ser reina, su amiga la abejita Lucía no pudo salir a jugar, en el parque no había niños para asustar y, como era invierno, las flores no tenían ese sabroso polen.  Todo era un desastre. La abejita Carolina estaba enfadada, contrariada, triste, disgustada, irritada y, en definitiva, de muy malhumor. Esa noche no pudo dormir bien.

Carolina, la abejita, se levantó al día siguiente igual de contrariada, no le gustaba cambiar, quería lo de siempre, cuando siempre y con quién siempre y cualquier otra cosa no quería ni intentarlo. La abejita Carolina se encerró en sí misma, se mantuvo indignada durante todo el día sin hacer nada de lo que se le proponía nuevo. No estaba dispuesta a cambiar, ni a probar nada distinto a lo que estaba acostumbrada.

La abejita Carolina se estaba perdiendo muchas cosas, no saboreaba nuevas flores, no aprendía cosas nuevas, no disfrutaba con nuevos amigos, no se deleitaba con nuevos lugares, con nuevos juegos... 

Carolina, la abejita, no entendía que los cambios podían ser buenos, no entendían que lo nuevo también podía ser divertido. Por eso, se quedó malhumorada, triste y sola en su colmena mientras todos gozaban con sus amigos de flores distintas, juegos diferentes y bonitos y nuevos lugares. 

Preguntas de Comprensión propuestas:
Rodea la respuesta correcta

A la abejita Carolina no le gustaban los cambios                           A la abejita Carolina le gustaban  los cambios


A la abejita Carolina no le gustaba ir al cole                                 A la abejita Carolina le gustaba ir al cole  

En el cole aprendía a enfadarse                                                  En el cole aprendía a ser reina

La abejita Carolina quería ser médico                                          La abejita Carolina quería ser reina

Por la tarde jugaba en el tobogán                                                Por la tarde jugaba con abejita Lucía

Las dos amigas se divertían asustando a los niños                       Las dos amigas se divertían saltando

La abejita Carolina se enfadó cuando hubo cambios                     La abejita Carolina se reía con los cambios.

La abejita Carolina se adaptó a los cambios                                La abejita Carolina no quiso los cambios

La abejita Carolina era feliz desde que todo cambió                     La abejita estaba triste desde que todo cambió

Los cambios pueden ser buenos y divertidos                              Los cambios siempre son malos



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lunes, noviembre 6

El árbol llorón - Matemáticas

Matemáticas. Es un texto pensado para niños de Infantil y primeros años de Primaria.

Nuestra propuesta es que los papás les lean el cuento y después visualicéis juntos el vídeo para hacer, con vuestros hijos, unos ejercicios de matemáticas.

Cuento:
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Y llegó, por fin llegó el otoño. Hacía días, semanas, que todos esperaban la lluvia, el rocío de la mañana, el frescor del atardecer, el olor de humedad. Las flores, los árboles, la tierra, los animales...todos estaban ansiosos y expectantes. Y por fin hoy llegó.

Las flores bebían incansables el agua de la lluvia, los árboles respiraban satisfechos la pureza del aire húmedo, los animales se lavaban contentos con el regalo que les caía de las nubes, la tierra se remojaba gozosa en los charcos. Todo era felicidad. Bueno, todo, no...

Había un árbol que se quejaba sin parar, le molestaban las gotas de agua que caían en sus hojas, le fastidiaba el aire que movía su copa, le incomodaba sus raíces encharcadas, le irritaba la sensación de humedad en su tronco y, sobretodo, le enojaba ver contentos a los demás. El árbol llorón, como todos le llamaban, siempre estaba resentido, descontento, pesaroso...De su bocas sólo salían quejas y llantos.

Aquel día unas margaritas se acercaron a él y le hablaron:

- No te das cuenta de la belleza de la naturaleza. Fijate lo bonito que está el cielo, agradece a las nubes que nos hagan un regalo tan grande y hermoso como es el agua. Respira profundo y siente la paz, el sosiego que produce el ruido de la lluvia al caer.

- ¿Qué decís? Dejaros de tonterías, las nubes están llorando, el cielo está oscuro, mis hojas mojadas y, aunque quisiera, mis raíces no pueden dejar de beber porque están encharcadas. 

- La vida es estupenda, tenemos mucha suerte de estar aquí, ahora y hoy - dijeron las margaritas - hay que disfrutar de lo bueno que tiene cada momento. Claro que la lluvia tiene sus cosillas malas pero hay que, aún siendo conscientes de eso, disfrutar de lo bueno que aporta, del esplendor de los campos cuando se riegan, del brillo de nuestras hojas, del verdor de nuestros tallos.

El árbol llorón las miró sorprendidos, nunca lo había pensado así. Tenían razón, todas las estaciones tenían algo que no gustaba pero otras muchas eran estupenda. El árbol llorón se quedó muy pensativo, reflexionando un buen rato y, entonces, tomó una decisión. A partir de ahora miraría lo positivo, lo bonito, lo hermoso, lo bello y dejaría de ser el árbol llorón. Se dedicaría a observar todo lo maravilloso de su alrededor.

Desde aquel día, el árbol llorón se pasaba ahora los días observando qué estaba cerca y qué estaba lejos, cuándo había mucho y cuándo había poco y así disfrutando de todo lo que había a su alrededor. 

En este video puedes podéis disfrutar de las matemáticas y de la naturaleza con el árbol llorón. 

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jueves, noviembre 2

¿Cómo incluir una marca de agua en un PDF de forma online?

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Desde hace un tiempo me rondaba por la cabeza la idea de poder poner marcas de agua en documentos PDF, pero las opciones que proporcionan las suites ofimáticas no me terminaban de convencer por excesivamente simples. Si bien yo no necesitaba nada especial, simplemente quería tener la posibilidad de elegir color, posición y grado de transparencia.

Estuve mirando entonces la posibilidad de hacerlo con las diversas páginas online que se dedican al tratamiento de documentos PDF y tampoco me llegaron a convencer, justo por lo contrario, la mayoría eran más complejas de lo que me gusta.

Como sabéis, los que nos seguís desde hace tiempo, nos gustan las cosas sencillas, fáciles y accesible para todos pero útiles y prácticas.

Al comentar la situación con un buen amigo mío, ingeniero informático y absolutamente apasionado por la tecnología, rápidamente me dijo que no me preocupara, que en la plataforma educativa que acaba de poner en funcionamiento incluiría esa funcionalidad.

Hace tan sólo unos minutos me acaba de comunicar que ya está disponible. La estoy probando y me encanta, es justo lo que le había pedido. Así que, cumpliendo con nuestro objetivo de apoyaros y compartir, os animo a que entréis en Ten Academy

Podréis comprobar que es muy muy fácil de utilizar, pero si os surge alguna duda, en la misma página tienen una opción de información que os especifica cómo funciona. De forma resumida os comento que la utilidad permite la siguiente configuración en una marca de agua:

* Especificar el texto, hasta un máximo de 75 caracteres.
* Seleccionar el color.
* Elegir uno de los tipos de letra disponibles.
* Escoger la posición de la marca en el documento (horizontal, vertical, diagonal).
* Por último, elegir el grado de transparencia.

Estoy seguro que será de vuestro agrado y la utilizaréis habitualmente.

lunes, octubre 30

La jirafa Anina - Lectura y Comprensión

Lectura y Comprensión. Es un texto pensado para niños de Infantil y primeros años de Primaria.


Nuestra propuesta es que los papás le lean el cuento y, para asegurarnos que lo entiendan, le hacemos unas preguntas que os proponemos a continuación.

la-jirafa-anina-lectura-y-comprensionCuento:

Anina era una jirafa revoltosa, traviesa y pícara. Le gustaba hacer burlas a sus amigos, se reía a grandes carcajadas cuando alguno se caía, les tiraba de las colas a sus chicas, les echaba agua a los chicos, les ponía la zancadilla cuando estaban corriendo, les asustaba escondiéndose en los rincones…



Todos le temían, se sentían inquietos con su sola presencia, evitaban jugar con ella, no la invitaban a sus cumpleaños y en el patio, en la hora del recreo, todos se alejaban lo más posible.



Pero a la jirafa Anina, no le importaba, seguía con sus bromas y sus chanzas molestando a todos. Sus papás le explicaban una y otra vez lo inadecuado de su comportamiento, intentaban que comprendiera que así estaría siempre sola. La seño le reñía y la sentaba en la silla aburrida, durante horas, aislada del resto de los compañeros. Pero a Anina le daba igual, nada parecía importarle, se divertía siendo traviesa y fastidiando a los demás, disfrutaba no haciendo caso de nadie y actuando siempre como le daba la gana.



la-jirafa-anina-lectura-y-comprensionHasta que llegó aquel mes de marzo. Era un bonito día de primavera, hacía una temperatura espectacular, el sol lucía en un precioso y despejado cielo azul, las flores difundían su olor por todas partes, los árboles estaban frondoso y repleto de pajarillos que cantaban alegre. Era un día de los que se dicen perfectos. Y además, por si fuera poco, era el cumple de la jirafa Anina. Sin duda, un gran día. Anina estaba feliz, su mamá había preparado una gran tarta de chocolate y fresa, la mesa estaba decorada con sus muñecos favoritos y vendrían todos sus amigos a cantarle cumpleaños feliz.


la-jirafa-anina-lectura-y-comprensiónLa jirafa Anina se sentó en la puerta de su casa esperándolos impaciente, pero pasaba el tiempo y no llegaba nadie. No lo entendía, ¿dónde estaban todos? Anina había dicho en el cole, en el parque, a sus primos y a sus vecinos, que tenía estupendos regalos para ellos y que prestaría sus montones de juguetes, y aún así, no parecía que fuera a venir nadie. No lo entendía, ¿por qué?



La jirafa Anina, estaba muy triste, pasó la tarde y ni una sola persona se presentó en su casa. Nadie la felicitó, ni le cantó cumpleaños feliz, ni tan siquiera fueron a recoger los regalos que Anina les tenía preparado.



La jirafa estaba afligida, pesarosa y apenada. Sus papás tenían razón, estaría siempre sola por su mal comportamiento, por no tratar con respeto y cariño a sus amigos. Al día siguiente, en el cole no hizo ni una de sus broma, no chinchó, ni se burló, no se reía, sólo caminaba con su largo cuello hacia abajo y los ojos llenos de lágrimas.



Los compañeros de la jirafa Anina se comparecieron de ella, hicieron un gran círculo, la rodearon y con mucha fuerza le cantaron cumpleaños feliz mientras tiraban papelillos de muchos colores. Anina sonrío con timidez sin atreverse a levantar la cabeza, todos sus amigos del cole la abrazaban y le daban besos y caricias. La jirafa Anina estaba pasando el mejor cumpleaños de su vida y comprendió que sí le importaban los demás. Entendió que era más agradable tener amigos, jugar con ellos y reírse con ellos que de ellos. Comprendió, para siempre, la importancia del respeto.



la-jirafa-anina-lectura-y-comprensionPreguntas de Comprensión propuestas:



Verdadero o Falso. Señala lo correcto

Verdadero = V y Falsa = F


La jirafa se llama Pepita.   V   F
                                                
 Es una jirafa revoltosa y traviesa.   V   F     
 
La jirafa Anina le hacía caricias a sus amigos.       V   F         
 
Si alguien se caía Anina se reía.      V   F                                 
 
Los amigos de Anina la temían.   V   F                                     
 
Anina se divertía siendo cariñosa con sus amigos.   V   F        
 
El cumpleaños de la jirafa Anina era en marzo.     V   F     

El cumpleaños era un lluvioso día de primavera. V   F             
 
La tarta era de chocolate y naranja.  V   F                                
 
La mesa estaba sin decorar. V   F                                              
 
La jirafa Anina tenía preparado regalos para sus amigos. V   F 
 
Se sentó en el parque a esperar a sus amigos.  V   F                
 
La jirafa Anina estaba impaciente esperando. V   F                   
 
Vinieron muchos amigos al cumpleaños de Anina. V   F          
 
El día después de su cumple Anina estaba muy contenta. V   F
 
Los amigos del cole se burlaron de Anina.  V   F                      

En el cole la abrazaron e hicieron caricias. V   F                  

La jirafa Anina comprendió la importancia del respeto. V   F